El Gobierno venezolano alerta sobre una política de agresión y anuncia que elevará una denuncia formal ante el Consejo de Seguridad de la ONU, exigiendo el cese de la escalada militar en el Caribe.
El Gobierno de la República Bolivariana de Venezuela rechazó enérgicamente las declaraciones del Presidente de los Estados Unidos en las que, según afirma, admitió haber autorizado operaciones encubiertas de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) contra la paz y la estabilidad del país suramericano.
A través de un comunicado oficial difundido por el ministro de Relaciones Exteriores, Yván Gil, la Cancillería venezolana tachó estas afirmaciones de “belicistas y extravagantes”, y las calificó como una “gravísima violación del Derecho Internacional y de la Carta de las Naciones Unidas”.
El texto insta a la comunidad internacional a “denunciar estas afirmaciones a todas luces inmoderadas e inconcebibles” y expresa “extrema alarma” por lo que define como una política de agresión. “Observamos con extrema alarma el uso de la CIA, así como los despliegues militares anunciados en el Caribe, que configuran una política de agresión, amenaza y hostigamiento contra Venezuela”, se lee en la misiva.
Como respuesta inmediata, el Ejecutivo de Caracas anunció que su Misión Permanente ante la ONU elevará formalmente esta denuncia ante el Consejo de Seguridad y el Secretario General de la organización. El objetivo, según el comunicado, es exigir “rendición de cuentas al Gobierno de los Estados Unidos y la adopción de medidas urgentes que impidan una escalada militar en el Caribe”, una zona que fue declarada de paz por la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) en 2014.
Finalmente, Venezuela advirtió que la impunidad ante estos actos generaría “consecuencias políticas graves”, por lo que deben ser detenidos de inmediato para “preservar la construcción de la paz y la soberanía de los pueblos libres de América Latina”. La denuncia marca un nuevo punto de tensión en las ya deterioradas relaciones entre ambos países.

