El Mayor General Lockiby Belmonte presentó oficialmente este lunes los primeros avances del Plan para el Corredor Comunal de los Pueblos Caribe, una iniciativa de articulación territorial destinada a transformar la realidad social y productiva de las zonas conectadas entre la capital y el litoral central.
Según informó, este proyecto se enmarca en la premisa del “Gobierno Obediencial”, siendo diseñado directamente desde las bases con la participación de autoridades estatales, municipales y voceros comunales. Su objetivo principal es mitigar los efectos de la guerra económica en los sectores más vulnerables.
El plan se ejecuta bajo la metodología de las Siete Transformaciones (7T), utilizando las salas de autogobierno para priorizar las necesidades de la población. Belmonte detalló logros en ejes específicos:
· Economía e Infraestructura (T1 y T2): Se han ejecutado obras críticas en vialidad, sistemas de aguas blancas y servidas, además de mejoras en los servicios de electricidad y telecomunicaciones.
· Organización Comunal (T5): Este eje ha sido fundamental para la adecuación de vocerías y la consolidación de Empresas de Propiedad Social Directa Comunal.
“Es una fiesta popular; la gente se apropia de su plan y lo hace posible”, afirmó el Mayor General, quien destacó que sectores antes estigmatizados se han convertido en focos de trabajo y producción activa.
Participación comunal como eje central
El modelo del corredor se basa en la participación directa de las comunidades a través de asambleas de ciudadanos y el sistema 1×10 del Buen Gobierno Colectivo, mecanismos que permiten a la población aprobar, reportar y supervisar las obras.
Este enfoque, según lo expuesto, garantiza que sea el pueblo quien dirija el destino de su territorio, combinando el desarrollo material con un fortalecimiento espiritual y organizativo.
Belmonte subrayó que el Corredor de los Pueblos Caribe aspira a convertirse en un modelo de gestión replicable, integrando no solo la eficiencia administrativa, sino también el respeto a la madre tierra (T6) y una visión geopolítica sólida (T7), reafirmando el compromiso de las comunidades con la defensa de su territorio y la soberanía productiva.