En una reciente declaración, el presidente colombiano, Gustavo Petro, destacó los frutos de su reunión con el expresidente estadounidense Donald Trump, llevada a cabo el martes pasado. Petro aseguró que este encuentro ha permitido restablecer un “diálogo directo y franco” que favorecerá el tratamiento de diferencias bilaterales “desde el respeto mutuo”.
El mandatario colombiano, quien concluyó un viaje de cuatro días a Estados Unidos, subrayó que este acercamiento es un paso significativo hacia la normalización de las relaciones entre ambos países, tras un año de críticas y desacuerdos que culminaron en una crisis inicial en enero de 2025. Las tensiones estuvieron marcadas por intercambios en redes sociales respecto a la polémica política migratoria de EE.UU., así como a la lucha contra el narcotráfico y la intervención en Venezuela.
Petro enfatizó la importancia de establecer “instancias de verificación objetivas y científicas” para evaluar los progresos en la erradicación de cultivos de coca, así como la necesidad de articular un plan energético para “las tres Américas” centrado en el uso de energías limpias, señalando que América Latina posee un potencial cinco veces mayor en este sector en comparación con la actual generación eléctrica de EE.UU.
En otro de los ejes de la reunión, la recuperación de Venezuela tras la caída de Nicolás Maduro se destacó como un punto central de la agenda. Petro hizo varias propuestas a Trump, incluyendo la creación de una colaboración militar entre Colombia y Venezuela para combatir el narcotráfico en regiones fronterizas, así como una iniciativa para construir equipos técnicos que faciliten la interconexión eléctrica y el desarrollo de proyectos de gas y petróleo en el país vecino.
El presidente colombiano extendió una invitación al gobierno venezolano para trabajar conjuntamente en estos proyectos, destacando las oportunidades de colaboración en beneficio de ambos países.
Este restablecimiento del diálogo se produce en un momento crítico, a solo seis meses de concluir el mandato de Petro, y refleja un nuevo capítulo en las relaciones entre Colombia y Estados Unidos, basadas en un enfoque colaborativo y constructivo.