La microbiota intestinal: clave para la salud física y mental

Una alimentación saludable, rica en fibra, polifenoles y fermentados, es fundamental para mantener el equilibrio de la microbiota y prevenir enfermedades

La microbiota intestinal, compuesta por billones de microorganismos, desempeña un papel esencial en la salud humana, no solo en la digestión, sino también en la protección contra patógenos, la regulación del metabolismo e incluso en la salud mental. Según la doctora María Dolores de la Puerta, especialista en salud digestiva, mantener una microbiota equilibrada es posible a través de una alimentación adecuada, sin depender exclusivamente de probióticos.

Alimentos aliados de la microbiota.

La doctora De la Puerta destaca tres grupos de alimentos fundamentales para cuidar la microbiota intestinal:

Fibra: Presente en cereales integrales, tubérculos y vegetales, su consumo desde edades tempranas favorece una microbiota saludable. Se recomienda evitar el trigo blanco y sus derivados.
Polifenoles: Abundantes en frutas y verduras coloridas, cacao y aceite de oliva, estos compuestos tienen efectos antioxidantes y antiinflamatorios.

Fermentados: Alimentos como el yogur, kéfir o chucrut promueven la diversidad bacteriana.

El impacto de la hora de comer
La especialista advierte que la digestión es más eficiente durante el día, ya que las enzimas digestivas reducen su actividad por la noche. Por ello, consumir alimentos crudos o pesados en la cena puede dificultar el proceso digestivo y afectar la calidad del sueño.

Microbiota y enfermedades crónicas
Estudios recientes vinculan el desequilibrio de la microbiota con enfermedades como:
– Síndrome de intestino irritable, agravado por el estrés crónico.
– Diabetes tipo 2, donde se observa una pérdida del ritmo circadiano en la microbiota.
– Cáncer: La diversidad microbiana influye en la respuesta a la inmunoterapia, especialmente en casos como el melanoma metastásico.

Además, investigaciones revelan que dietas ricas en azúcares y grasas saturadas favorecen bacterias asociadas a la obesidad y enfermedades cardiometabólicas, mientras que una alimentación basada en vegetales y productos no procesados promueve bacterias beneficiosas como Prevotella copri.

 Hábitos para una microbiota sana
Una dieta natural, rica en fibra y libre de ultra procesados, combinada con  actividad física regular, es la mejor estrategia para cuidar la microbiota y, en consecuencia, la salud integral.

“Somos lo que comemos, y nuestra microbiota es el reflejo de esas elecciones”, concluye la doctora De la Puerta.

Fuente; VTV