Los ministros de Finanzas de los siete países más ricos del mundo se reunieron hoy en una videoconferencia para abordar la creciente inestabilidad en los mercados de hidrocarburos provocada por los recientes conflictos en Oriente Medio. En un claro mensaje de unidad, los miembros del G7 expresaron su disposición a adoptar “todas las medidas necesarias” para estabilizar estos mercados, incluyendo la posibilidad de recurrir a las reservas estratégicas de petróleo y gas.
El titular francés, Roland Lescure, quien preside la reunión, informó que la situación se ha deteriorado en los últimos días debido a ataques a instalaciones petroleras en el golfo Pérsico. Esto ha resultado en significativas subidas de los precios del petróleo y del gas, reflejando las preocupaciones sobre posibles interrupciones en el suministro, especialmente en el estrecho de Ormuz, un pasaje crucial para la exportación de hidrocarburos.
“Es fundamental que enviemos mensajes claros y firmes que tranquilicen a los mercados y aseguren a los consumidores”, subrayó Lescure, añadiendo que, por el momento, no hay problemas de abastecimiento en Europa ni en Estados Unidos. Sin embargo, la escalada de precios, con el barril de Brent superando los 100 dólares, exige una respuesta coordinada y efectiva.
Los países del G7 tienen la obligación de mantener reservas equivalentes a un mínimo de 90 días de importaciones, según las normativas de la Agencia Internacional de la Energía (AIE). A excepción de Australia, todos los miembros cumplen con este requisito, lo que les permite actuar rápidamente en caso de emergencia.
La última vez que la AIE recurrió a sus reservas estratégicas fue durante la crisis energética generada por la invasión rusa de Ucrania, en marzo y abril de 2022. A medida que la situación en el golfo Pérsico continúa evolucionando, el G7 está decidido a trabajar de manera proactiva para asegurar la estabilidad del mercado energético global.