Estados Unidos llevó a cabo un ataque aéreo exitoso contra instalaciones de misiles iraníes situadas estratégicamente cerca del estrecho de Ormuz, en respuesta a las crecientes tensiones en la región. El Comando Central estadounidense anunció la operación, que utilizó alrededor de cinco toneladas de municiones antibunker para neutralizar sitios fortificados donde Irán almacenaba su arsenal de misiles antibuques.
El ataque fue justificado por el Comando Central, que destacó que estos misiles representaban un “riesgo” para la navegación internacional en un área crucial para el comercio marítimo. La operación tuvo lugar poco después de la confirmación del fallecimiento de Alí Lariyani, secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, a manos de un bombardeo israelí, lo que ha agudizado aún más la ya delicada situación en la región.
El presidente estadounidense, Donald Trump, había expresado previamente su frustración con los aliados de la OTAN por la falta de unidad en torno a la liberación del paso en el estrecho de Ormuz, que Irán ha mantenido cerrado temporalmente desde el 15 de marzo debido a las tensiones militares. La importancia del estrecho se ha vuelto crítica, ya que es un punto clave para el tránsito de petróleo de países como Arabia Saudita, Irán e Irak.
En un desarrollo separado, dos personas fallecieron en Ramat Gan, en el distrito de Tel Aviv, tras un ataque de misiles lanzados desde Irán, marcando las primeras muertes israelíes en una semana de enfrentamientos. El servicio de emergencias israelí, Magen David Adom, confirmó que las víctimas fueron encontradas entre los escombros de un edificio, elevando a 14 el total de muertes en Israel durante este conflicto en curso.
La situación en el Medio Oriente permanece tensa, y el ataque de Estados Unidos podría tener implicaciones significativas en la dinámica regional y en las relaciones internacionales en torno a la crisis iraní.