Equipo científico encabezado por el Nobel de Medicina 2006, Andrew Fire; en colaboración con el Instituto de Biología Molecular y Celular de Plantas (Ibmcp), descubrió una nueva entidad biológica denominada ‘obelisco’, dentro de las bacterias que habitan en la boca e intestinos humanos, cuya función y efectos sobre la salud humana permanecen desconocidos. Los resultados del estudio se publicaron en la revista Cell.
El estudio bioinformático de secuencias genéticas, arrojó el descubrimiento de estos ácidos ribonucleicos (ARN) en el siete por ciento de los 440 sujetos, resultados obtenidos a partir de heces humanas. También se detectó que una cepa de Streptococcus sanguinis, bacteria común en la boca humana, acumula obeliscos de forma abundante, mientras que la mitad de la población analizada contenía obeliscos en su cavidad bucal.
Por su parte en muestras biológicas recolectadas en todo el planeta, identificaron cerca de 30 mil especies de obeliscos, tanto en ecosistemas naturales, como en aguas residuales y microbiomas animales.
Los obeliscos son unos agentes infecciosos con un genoma de ARN circular diminuto de solo mil nucleótidos, menor a los genomas de ARN que usan ciertos virus para reproducirse.
El coautor de la investigación, Marcos de la Peña, indicó que estos círculos de ARN son altamente autocomplementarios, lo que les permite adoptar una estructura estable en forma de varilla; a su vez explicó que carecen de la cubierta proteica que caracteriza a los virus, pero, al igual que estos, son capaces de codificar proteínas.
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Fuente: SINC