El mandatario estadounidense comparó la operación con la que eliminó al general iraní Soleimani y afirmó: “Estamos recuperando a Venezuela y vamos a ser grandiosos”.
En una comparecencia pública este martes, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, defendió la operación militar lanzada contra Venezuela que culminó con la captura de Nicolás Maduro, calificándola como un éxito estratégico y personal, y destacando el control que Washington ejerce ahora sobre el petróleo venezolano.
Trump insistió en que la intervención marca el inicio de una “nueva etapa” para ambos países y la comparó con el operativo ordenado durante su primer mandato que terminó con la muerte del general iraní Qasem Soleimani. “Ni siquiera en Venezuela estuvo tan mal (…). Fue increíble, una situación increíble, pero lo logramos. Impecable”, afirmó.
El eje central de su discurso, sin embargo, fue el beneficio económico que, según él, Estados Unidos ya está obteniendo. Trump aseguró que el país está recibiendo inicialmente “50 millones de barriles diarios” de crudo venezolano, con un valor que estimó en “más de cinco mil millones de dólares” en un solo día. “Tenemos 50 millones de barriles”, recalcó, a pesar de que esa cifra supera ampliamente la capacidad diaria de exportación histórica de Venezuela y la de los buques petroleros más grandes del mundo, que, según él mismo mencionó, transportan alrededor de un millón de barriles cada uno.
“Estamos recuperando a Venezuela y vamos a ser grandiosos para Venezuela, grandiosos para nuestro país”, declaró Trump, reforzando su narrativa de que la intervención militar representa una “recuperación” para la nación caribeña.
Estas declaraciones contrastan con los anuncios previos de su administración, que había señalado que los ingresos petroleros serían depositados en cuentas controladas por EE.UU., y con el discurso simultáneo del gobierno interino venezolano, que promete destinar esos mismos recursos a la reconstrucción del sistema de salud.
Analistas políticos señalan que el tono triunfalista de Trump busca consolidar la narrativa de una intervención exitosa ante su base electoral, al tiempo que enfatiza el supuesto botín económico obtenido. No obstante, la falta de claridad sobre el manejo real de los ingresos petroleros y las enormes discrepancias en las cifras anunciadas dejan en el aire la viabilidad y transparencia del esquema de control energético que dice haber implementado.
Hasta ahora, el gobierno de Trump no ha proporcionado detalles documentados que respalden los volúmenes de crudo ni los mecanismos de distribución de fondos mencionados en su discurso.