En una reciente entrevista telefónica con la cadena CBS, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, ha afirmado que la guerra con Irán se encuentra “prácticamente terminada”. Durante la conversación, Trump expresó que las fuerzas de Washington e Israel están “muy adelantadas” en sus objetivos estratégicos, refiriéndose a la operación conocida como ‘Furia Épica’.
“Creo que la guerra está prácticamente terminada”, comentó Trump, destacando que Irán carece de una armada operativa, comunicaciones efectivas y fuerza aérea. También hizo hincapié en la destrucción de misiles y drones iraníes, lo que, según él, debilita significativamente la capacidad militar del país.
En el transcurso de la entrevista, Trump también mencionó que el estrecho de Ormuz, vital para la economía global, está actualmente abierto al tráfico marítimo y manifestó que está considerando “tomar el control” del área. Este estrecho es crucial, ya que constitye la única salida del golfo Pérsico hacia el océano Índico, por donde transita aproximadamente el 20% del petróleo mundial y grandes cantidades de gas natural licuado (GNL).
La publicación de estas declaraciones ha tenido un impacto inmediato en los mercados financieros, con el precio del barril de crudo de Texas cayendo de 115 a 85 dólares en cuestión de minutos. Por su parte, el índice Dow Jones de Industriales cerró con un incremento del 0.5%, tras haber experimentado fluctuaciones significativas durante la jornada.
Al ser consultado sobre el nombramiento de Mojtaba Jameneí como nuevo líder supremo de Irán, Trump no ofreció comentarios específicos, afirmando que no tiene “ningún mensaje” para él. Aunque había expresado previamente su desaprobación respecto al nombramiento del hijo del fallecido Ali Jameneí, volvió a reiterar que tiene en mente a otra persona para dirigir el país, sin proporcionar mayores detalles.
Esta declaración del presidente Trump se produce en un contexto de creciente tensión en la región, y subraya el enfoque estratégico de Estados Unidos y sus aliados en relación con Irán y el control de los recursos energéticos en el estrecho de Ormuz.