El presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro, calificó este domingo como un “asalto de corsarios” la retención y secuestro de buques petroleros venezolanos por parte del gobierno de Estados Unidos. En un mensaje difundido a través de sus redes sociales, el mandatario acusó a Washington de llevar a cabo una campaña de agresión contra Venezuela, que incluye desde “terrorismo psicológico” hasta acciones que equiparó con la piratería.
Maduro recordó que Venezuela lleva “25 semanas denunciando, enfrentando y derrotando una campaña de agresión” por parte de Estados Unidos. En un video adjunto a su publicación, el jefe de Estado explicó la distinción histórica entre piratas y corsarios, señalando que estos últimos son “piratas contratados por un Estado imperial”, en una clara referencia a las acciones atribuidas al gobierno estadounidense.
El presidente venezolano también reafirmó la disposición del pueblo para “acelerar la marcha de la revolución profunda”, en defensa de la soberanía nacional, los recursos petroleros y la dignidad histórica del país. Esta declaración se produce en medio de un contexto de tensiones persistentes entre ambos países, marcado por sanciones económicas y disputas relacionadas con la industria energética venezolana.
Hasta el momento, el gobierno de Estados Unidos no ha emitido una respuesta oficial a las declaraciones del presidente Maduro. Analistas internacionales señalan que este nuevo episodio refleja el deterioro continuo de las relaciones bilaterales, con implicaciones potenciales para el mercado energético global y la estabilidad regional.