La sedimentación y contaminación por mercurio ponen en riesgo el funcionamiento de las centrales hidroeléctricas que generan la mayor parte de la electricidad del país.
La cuenca del río Caroní, la fuente vital que alimenta el sistema hidroeléctrico venezolano, está siendo devastada por el avance descontrolado de la minería ilegal de oro. Esta actividad, denunciada públicamente, representa una amenaza directa para la infraestructura energética del país y podría desencadenar una crisis de proporciones incalculables.
El periodista independiente Fritz Sánchez fue quien alertó sobre el crecimiento de campamentos y balsas auríferas que deforestan y destruyen el lecho del río en el Caroní medio. “El extractivismo aurífero ilegal crece con campamentos y balsas que deforestan y destruyen el lecho del río en el Caroní medio, principal cuenca que alimenta las centrales hidroeléctricas del país”, publicó Sánchez en la red social X.
Riesgo Inminente para las Represas
El río Caroní, uno de los principales afluentes del Orinoco, es fundamental para la generación de energía en Venezuela. Abastece a la Central Hidroeléctrica Simón Bolívar, conocida como El Guri, responsable de producir más del 60% de la electricidad consumida a nivel nacional.
Expertos advierten que la sedimentación provocada por la remoción del lecho fluvial amenaza con alterar el caudal del río y dañar las turbinas de las represas. La acumulación de sedimentos podría reducir drásticamente la capacidad de generación eléctrica y acelerar el deterioro de las instalaciones, comprometiendo la estabilidad del servicio en todo el territorio.
Vínculos con la Inacción y Suministro de Combustible
En su denuncia, Sánchez vinculó el auge de esta actividad ilegal a la “inacción castrense” y al creciente suministro logístico en la zona. “Se incrementa el envío de insumos y combustible por la trocha La Paragua – San Salvador de Paúl, para reforzar y armar nuevas balsas mineras ilegales en el río Caroní”, advirtió el comunicador, señalando una ruta crítica para el sostenimiento de estas operaciones ilícitas.
Impacto Ambiental y en la Salud Humana
Más allá del impacto energético, la minería ilegal está causando un daño ambiental severo. El uso de mercurio y otros químicos para separar el oro contamina las aguas, envenenando la biodiversidad y poniendo en grave riesgo la salud de las comunidades indígenas y ribereñas que dependen del río para su sustento.
Organizaciones ambientales y de derechos humanos han exigido al Estado venezolano tomar medidas inmediatas y contundentes para frenar esta devastación. La protección del río Caroní se presenta no solo como una urgencia ecológica, sino como una cuestión estratégica para la seguridad energética y la estabilidad del país.
La situación revelada plantea un escenario alarmante: si no se detiene el avance de la minería ilegal, Venezuela podría enfrentar un colapso en su sistema eléctrico, agravando aún más la ya compleja situación nacional.
Fuente: ERZ