El Secretario de Estado de los Estados Unidos, Marco Rubio, mantendrá este miércoles una reunión a puerta cerrada con la líder opositora venezolana María Corina Machado en la sede del Departamento de Estado, según la agenda oficial del funcionario. El encuentro está programado para las 13:00 hora local (18:00 GMT).
Esta cita se produce en un momento de alta complejidad diplomática, marcado por declaraciones contradictorias sobre la relación bilateral. Por un lado, el Presidente Donald Trump ha afirmado públicamente tener una “muy buena relación” con la Presidenta Encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, y ha prometido cooperación económica, especialmente en el sector petrolero. Por otro, la agenda estadounidense continúa incluyendo encuentros con figuras de la oposición que no reconocen la legitimidad del gobierno actual.
La reunión con Machado se da dos semanas después de que la opositora se entrevistara con el presidente Trump en la Casa Blanca, donde le obsequió su medalla del Nobel de la Paz. En esa ocasión, Trump expresó su deseo de “involucrar” a Machado en el futuro de Venezuela, a pesar de que inicialmente la Casa Blanca la había marginado del proceso de transición mencionado tras los eventos del 3 de enero.
Audiencia clave en el Senado
Horas antes de recibir a Machado, el secretario Rubio comparecerá ante el Comité de Relaciones Exteriores del Senado para detallar la política de la Administración Trump hacia Venezuela. Según un discurso publicado previamente, Rubio advertirá que el gobierno de Estados Unidos no descarta el uso de la fuerza si la Presidenta Encargada Delcy Rodríguez no coopera con Washington.
Este mensaje contrasta notablemente con el tono conciliador y comercial usado por Trump, quien ha asegurado que su administración “tutela” a Venezuela y ha logrado acuerdos petroleros y la liberación de presos políticos en colaboración con las autoridades en Caracas.
Un panorama diplomático bifurcado
La situación revela una estrategia aparentemente dual por parte de Washington: mientras se mantienen canales de diálogo y negociación económica con el gobierno de Delcy Rodríguez—quien anunció una agenda de trabajo conjunta para desbloquear fondos venezolanos—, se continúa apoyando y consultando abiertamente a sectores de la oposición histórica que buscan un cambio de gobierno.
El encuentro de Rubio con Machado pone de relieve las tensiones subyacentes y los desafíos para una política coherente, en un escenario donde el gobierno venezolano insiste en que cualquier diálogo debe darse bajo estrictos principios de respeto a la soberanía y sin injerencia externa. El desarrollo de estas dos vías paralelas marcará probablemente el ritmo de la compleja relación bilateral en las próximas semanas.