Marco Rubio, el “arquitecto” de la intervención en Venezuela que ahora negocia su futuro desde el poder dual de EE.UU.

El secretario de Estado y consejero de seguridad nacional, figura clave en la captura de Maduro, lidera ahora la estrategia para estabilizar el país bajo la guía de Trump, alejándose de la oposición tradicional y dialogando con el gobierno interino de Delcy Rodríguez.

Marco Rubio, quien pasó de ser ridiculizado por Donald Trump como el “pequeño Marco” a convertirse en el arquitecto de la operación que capturó a Nicolás Maduro, es ahora la pieza central de la estrategia estadounidense para definir el futuro de Venezuela, ejerciendo un poder sin precedentes como secretario de Estado y consejero de seguridad nacional simultáneamente.

Según fuentes citadas por CNN, Rubio pasó los meses previos a la operación del 3 de enero elaborando la estrategia en reuniones en la Casa Blanca con Stephen Miller, el ideólogo de la política migratoria de Trump. Este trabajo culminó en una acción militar calificada por expertos como ilegal, pero que posicionó a Rubio como la voz autorizada de Washington hacia el “hemisferio occidental”.

“Esto no fue una invasión, no ocupamos ningún país… Esto es el hemisferio occidental”, declaró Rubio a la cadena ABC, defendiendo la operación que él mismo diseñó.

De la diáspora cubana al control venezolano

Hijo de migrantes cubanos que llegaron a Estados Unidos antes de la revolución castrista, Rubio canalizó desde el Senado por Florida una visión ideológica anticomunista que, según el experto venezolano Alejandro Velasco, profesor de la Universidad de Nueva York, encontró en Venezuela “una plataforma para llegar a un último fin: el cambio de régimen en Cuba”.

Velasco explica que Rubio logró “uno de sus mayores logros” al hacer converger agendas dispares dentro del gobierno de Trump: el interés de Trump por el petróleo, el deseo de Miller de expulsar migrantes venezolanos, y la búsqueda del secretario de Defensa, Pete Hegseth, de una acción militar espectacular para reafirmar el poderío estadounidense.

El giro pragmático: diálogo con Delcy y distanciamiento de la oposición

Tras años de impulsar a figuras opositoras como Juan Guaidó y María Corina Machado –a quien incluso nominó al Nobel de la Paz–, Rubio ahora mantiene comunicación directa en español con la presidenta interina venezolana, Delcy Rodríguez. Trump ha declarado que Machado no cuenta con “el apoyo ni el respeto necesarios en el país”, marcando un giro pragmático en la política de Washington.

“Lo que entendieron Delcy Rodríguez y su entorno es que ni a Trump, y creo que ni a Rubio, le interesa el tema de democracia. Aquí lo puntual es petróleo, estabilidad”, señaló Velasco a BBC Mundo.

Las tres fases y el futuro bajo extorsión

En declaraciones al Congreso, Rubio delineó un plan de tres fases para Venezuela: estabilización, recuperación económica con acceso para empresas estadounidenses, y una transición final con “reconciliación nacional”. Aseguró que la “cuarentena” contra los buques petroleros venezolanos se mantendrá como herramienta de presión.

Según Velasco, Washington está ejerciendo “una especie de extorsión” al dictar las pautas que el gobierno interino debe acatar, con la amenaza latente de una nueva intervención. No obstante, el experto cree que esto otorga a Rodríguez un margen de maniobra, al apostar a que no habrá una ocupación militar a gran escala y que puede negociar para permanecer en el poder a cambio de estabilidad económica.

La visión hemisférica de Rubio: dueños del patio trasero

Más allá de Venezuela, Rubio y Miller impulsan “otra visión del poder global”, afirma Velasco. Su objetivo a largo plazo sería quebrar la dinámica histórica de alternancia entre izquierda y derecha en América Latina, creando un consenso de que “tienes que negociar a las buenas o a las malas con Estados Unidos”.

Con Cuba en la mira y advertencias veladas a gobiernos como los de Gustavo Petro en Colombia o Claudia Sheinbaum en México, Rubio se consolida no solo como el hombre fuerte para Venezuela, sino como el principal arquitecto de una nueva y más agresiva doctrina estadounidense para la región.

 

 

 

Fuente: Medios Nacionales