En una conversación sostenida este lunes, el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, se comunicó con su homólogo estadounidense, Donald Trump, para discutir asuntos prioritarios que abarcan desde la situación en Venezuela hasta la reforma de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
Durante la llamada, Lula enfatizó la importancia de trabajar “por el bienestar del pueblo venezolano” y sostuvo que es esencial “preservar la paz y la estabilidad” en la región. Este comentario surge en el contexto de la reciente captura del líder venezolano Nicolás Maduro por un comando militar estadounidense, una acción que Lula calificó previamente como una “línea inaceptable”.
Además, el mandatario brasileño expresó su interés en limitar el alcance de la Junta de Paz propuesta por Trump, sugiriendo la inclusión de un “asiento” para Palestina en el organismo. Lula reiteró que no ha tomado una decisión sobre su participación en esta coalición destinada a abordar conflictos globales, diseñada para ayudar a Palestina en su recuperación tras la reciente guerra con Israel.
Lula también subrayó la necesidad de una reforma “amplia” de la ONU, que contemple el aumento del número de miembros permanentes en el Consejo de Seguridad, una postura que ha generado discusión a nivel internacional. Hasta ahora, más de veinte países han mostrado apoyo a la iniciativa de la Junta de Paz, aunque varios grandes poderes y naciones europeas se han mostrado escépticos, argumentando que podría menoscabar el sistema multilateral vigente.
La conversación, de aproximadamente 50 minutos, también abordó la cooperación bilateral en la lucha contra el crimen organizado, donde se propuso el intercambio de información financiera y el congelamiento de activos de grupos criminales. Como resultado de esta llamada, ambos líderes acordaron coordinar una visita de Lula a la Casa Blanca, que se llevará a cabo en una fecha aún por determinar, tras los compromisos del presidente brasileño en India y Corea del Sur en febrero próximo.
Este acercamiento entre Brasil y Estados Unidos ha sido gradual desde septiembre, marcando una disminución en tensiones comerciales y políticas, que incluyeron la imposición de aranceles elevados por parte de EE. UU. sobre importaciones brasileñas, así como sanciones a un juez de la Corte Suprema local. La reciente suspensión de estas sanciones y la reducción parcial de aranceles reflejan un cambio positivo en las relaciones bilaterales.