El presidente brasileño aboga por un multilateralismo urgente frente a la crisis climática, en una cumbre marcada por la baja representación de las mayores potencias contaminantes.
La ciudad amazónica de Belém se convirtió este jueves en el epicentro global de la lucha contra el cambio climático con la apertura de la Cumbre de Líderes previa a la COP30, donde el presidente anfitrión, Luiz Inácio Lula da Silva, hizo un apasionado llamado a la acción climática basada en la ciencia y alertó sobre el riesgo de “colapso” planetario.
Ante 53 jefes de Estado y de Gobierno reunidos en el corazón de la Amazonia –esencial para regular el clima global–, Lula denunció que “las fuerzas extremistas fabrican mentiras para defender un modelo que perpetúa la degradación ambiental”, en clara referencia a los movimientos negacionistas.
Ausencias significativas
La cumbre se vio empañada por la notable ausencia de representantes de alto nivel de cuatro de los cinco principales emisores de gases de efecto invernadero: Estados Unidos, China, India y Rusia. Washington ni siquiera envió representación, mientras que Pekín participó con su viceprimer ministro Ding Xuexiang.
La Unión Europea constituyó la excepción, con una robusta delegación que incluyó a los presidentes Emmanuel Macron (Francia), Friedrich Merz (Alemania) y Pedro Sánchez (España), junto al primer ministro británico Keir Starmer.
Críticas directas a Trump
Los mandatarios progresistas Gabriel Boric de Chile y Gustavo Petro de Colombia fueron contundentes en sus críticas al presidente estadounidense Donald Trump. “El presidente de Estados Unidos dijo que la crisis climática no existe. Y eso es mentira”, afirmó Boric. Petro alertó: “La ciencia anuncia el colapso si Estados Unidos no se mueve hacia la descarbonización de su propia economía”.
Macron añadió que “la desinformación climática supone una amenaza para nuestras democracias y para nuestra seguridad colectiva”.
Propuesta brasileña: Fondo para selvas tropicales
Como principal iniciativa, Brasil presentó el “Fondo Bosques Tropicales para Siempre”, un mecanismo de inversión –no de donaciones– que compensaría con 4 dólares por hectárea conservada a los países que preserven sus selvas. El fondo, que será administrado por el Banco Mundial, destinaría el 20% de los recursos directamente a comunidades indígenas y locales.
Lula destacó los avances de Brasil en la reducción de la deforestación en un 50% durante sus tres años de gobierno, con la meta ambiciosa de eliminarla completamente para 2030.
Contexto desafiante
El príncipe Guillermo de Reino Unido advirtió que el planeta “se acerca peligrosamente a un punto de inflexión crítico”, mientras la ONU confirmó que 2023, 2024 y 2025 han sido los años más calurosos registrados.
La cumbre se desarrolla en Belém, ciudad con graves carencias infraestructurales donde el 60% de la población vive en favelas, lo que representa un contraste evidente con las ambiciosas discusiones climáticas que alberga.
Esta reunión de líderes precede a la COP30 que comenzará el próximo lunes, donde equipos técnicos de casi todo el planeta negociarán los detalles de la implementación climática global.
Fuente; El País.