En un hecho sin precedentes, un tribunal surcoreano ha condenado a Kim Keon-hee, ex primera dama del país, a 1 año y 8 meses de prisión por su participación en un escándalo de corrupción que involucra a la controvertida Iglesia de la Unificación. Esta es la primera vez en la historia de Corea del Sur que una ex primera dama recibe una sentencia de este tipo.
El fallo se emitió durante una audiencia televisada en el Tribunal del Distrito Central de Seúl, donde se dictaminó que Kim aceptó regalos de lujo en 2022 de un chamán y miembros de la iglesia, a cambio de favores para la organización religiosa. Además de la pena de prisión, Kim deberá pagar una multa de aproximadamente 9,000 dólares.
La sentencia es considerablemente más leve de lo que la Fiscalía había solicitado, que era de quince años de prisión y una multa superior a un millón de dólares. No obstante, el tribunal encontró a Kim culpable solo de los cargos relacionados con la aceptación de bienes, absolviéndola de otros cargos más graves, incluidos los de financiación política irregular y supuesta manipulación de acciones de Deutsch Motors, un distribuidor local de BMW.
Kim ha estado en prisión preventiva desde agosto y enfrenta otros dos procesos judiciales. Los cargos adicionales incluyen su presunta implicación en el reclutamiento masivo de miembros de la Iglesia de la Unificación para afiliarse al Partido del Poder Popular (PPP), así como la aceptación de regalos de lujo a cambio de favores en el gobierno.
La Iglesia de la Unificación, conocida por sus bodas masivas y su influencia tanto política como económica, ha estado bajo un creciente escrutinio en Corea del Sur. Entre los procesos judiciales relacionados se encuentran los casos de su líder, Han Hak-ja, y el exjefe de la sede global de la iglesia, Yun Yeong-ho.
Este fallo se produce en un momento delicado para la familia Yoon, ya que el esposo de Kim, el expresidente Yoon Suk-yeol, fue recientemente sentenciado a cinco años de prisión en uno de los varios procesos judiciales que enfrenta, relacionados en gran parte con su controvertida imposición de la ley marcial en diciembre de 2024, lo que resultó en su destitución.
Los acontecimientos siguen desarrollándose, y la sociedad surcoreana observa con atención los próximos pasos en este caso emblemático que no solo afecta a la familia Yoon, sino que también plantea importantes preguntas sobre la corrupción y la política en Corea del Sur.