En una escalada significativa de las hostilidades, las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) han anunciado la madrugada de este martes una nueva serie de bombardeos en Beirut, capital del Líbano. Este ataque tiene como objetivo principal los cuarteles y depósitos de armas del grupo chií Hizbulá, aliado de Irán.
Medios locales, como L’Orient-Le Jour, han reportado explosiones en los suburbios del sur de la ciudad, que ya había sido blanco de ataques israelíes en la madrugada del lunes. En un comunicado a través de su canal de Telegram, las FDI confirmaron que están bombardeando “cuarteles de Hizbulá y depósitos de armas en Beirut”, intensificando una campaña militar que ha dejado una huella devastadora en la región.
El Líbano ha emergido como un nuevo campo de batalla en el conflicto creciente entre Irán, Israel y Estados Unidos. Este conflicto se intensificó tras el ataque de las fuerzas de ambos países contra Irán el pasado sábado, lo que resultó en la muerte del líder supremo iraní, el ayatolá Ali Jameneí, y causó más de 500 muertes.
Desde entonces, los ataques han continuado entre Israel e Irán, con bombardeos dirigidos por Teherán hacia naciones aliadas de Estados Unidos en la región. Hizbulá, en un movimiento de represalia por la muerte de Jameneí, atacó el norte de Israel el lunes, lo que provocó la contundente respuesta israelí. Esta ofensiva ha incluido el ataque a más de 70 instalaciones de Hizbulá, así como bases de lanzamiento y lanzadores de misiles.
Según fuentes oficiales, esta reciente oleada de ataques ha dejado 52 personas muertas y 154 heridas, incluyendo líderes de Hizbulá. La situación sigue siendo crítica, y el futuro del conflicto en la región continúa en un estado de incertidumbre.
Las autoridades internacionales han expresado su preocupación por la escalada de la violencia y el impacto que esto podría tener en la estabilidad regional, haciendo un llamado a la desescalada y al diálogo entre las partes involucradas.