Las autoridades iraníes han ejecutado a tres prisioneros en la ciudad de Qom, marcando un drástico giro en la represión de las protestas antigubernamentales de enero. Entre los condenados se encontraba Saleh Mohammadi, un destacado luchador de 19 años, conocido por haber ganado medallas en competiciones juveniles.
Los tres prisioneros, identificados como Mehdi Ghasemi, Saleh Mohammadi y Saeid Davudi, fueron declarados culpables de asesinato y acusados de llevar a cabo acciones operativas en favor de potencias extranjeras, como Israel y Estados Unidos, en el contexto de las manifestaciones que estallaron a principios de este año. Las autoridades especificaron que los condenados enfrentaron cargos de moharebeh, un término legal que implica enemistad contra Dios, utilizado para castigar delitos contra la seguridad pública y el islam.
Según la agencia Mizan, vinculada al Poder Judicial iraní, las ejecuciones se llevaron a cabo después de que el Tribunal Supremo confirmara las penas y tras la finalización de los procedimientos legales, que incluyeron la presencia de abogados defensores. Los hechos en cuestión ocurrieron el 8 de enero, cuando los acusados supuestamente atacaron a dos agentes de seguridad, causando su muerte.
Las protestas de enero, motivadas por demandas de cambio en la República Islámica, enfrentaron una dura represión que resultó en la muerte oficial de 3.117 personas, aunque organizaciones de derechos humanos, como HRANA, afirman que el número real podría superar las 7.000. Se estima que alrededor de 53.000 personas fueron arrestadas durante las manifestaciones.
El informe también enfatiza un alarmante aumento en las ejecuciones en Irán, con datos de la ONU que indican que en 2025 se llevaron a cabo 1.500 ejecuciones, lo que representa un incremento del 50 % en comparación con el año anterior. Este contexto de violencia y represión continúa atemorizando a la población y generando condenas internacionales.
Las autoridades iraníes sostienen que tales sentencias son necesarias para mantener la seguridad y el orden, mientras que activistas y organizaciones de derechos humanos claman por el respeto a los derechos fundamentales y el fin de las ejecuciones.