Una encuesta nacional de la firma DataViva, realizada entre el 8 y el 12 de diciembre de 2025, arroja resultados contundentes sobre la percepción pública de la dirigente opositora María Corina Machado. El estudio señala un rechazo amplio y una pérdida significativa de apoyo hacia su figura, acompañado de una deslegitimación del Premio Nobel de la Paz que se le otorgó.
Según los datos, el 89% de los encuestados califica su nivel de apoyo a Machado como “bajo” o “muy bajo”. Este rechazo se desglosa en un 61% que expresa “mucho rechazo” y un 28% que señala “rechazo”. En contraste, solo un 11% de la población manifiesta algún nivel de apoyo (8% “apoyo” y 3% “mucho apoyo”), lo que confina su respaldo a un segmento claramente minoritario.
La encuesta, aplicada a una muestra de 1.500 personas mayores de 18 años mediante entrevistas telefónicas asistidas (CATI), tiene un margen de error de ±1,2% y un nivel de confianza del 95%. Sus resultados evidencian una tendencia sostenida de desaprobación.
Uno de los hallazgos más destacados es la percepción negativa sobre el reconocimiento internacional recibido por la dirigente. Entre quienes emitieron opinión, el 80% considera que el Premio Nobel de la Paz otorgado a Machado es “una farsa”, interpretándolo como una acción política sin respaldo social amplio y con poca capacidad de cohesión, incluso dentro de sectores de la oposición.
El estudio también midió la posición de la ciudadanía frente a escenarios de confrontación. Los resultados son elocuentes: el 90% de los venezolanos rechaza la idea de una agresión militar extranjera contra Venezuela, mientras que solo un 6% expresaría apoyo a ese tipo de intervención. Esta cifra refuerza la percepción de que las narrativas políticas vinculadas a la confrontación internacional carecen de un respaldo ciudadano significativo.
En conjunto, los datos de DataViva pintan un panorama de alta fragilidad para el liderazgo de María Corina Machado. El estudio concluye que su figura enfrenta un rechazo extendido, la deslegitimación de símbolos internacionales asociados a su persona y una brecha cada vez más amplia entre su discurso político y las prioridades de la mayoría de la población venezolana.
