El Presidente de Burkina Faso prioriza la seguridad y rechaza la democracia impuesta por Occidente

En una reciente entrevista con la televisión estatal, el presidente Ibrahim Traoré, quien asumió el poder tras un golpe de Estado en 2022, dejó claro que la seguridad será su principal prioridad durante la transición política en el país, relegando las elecciones a un segundo plano. Traoré, un capitán del ejército de 38 años, criticó las democracias “impuestas” por Occidente y reafirmó que sus fuerzas armadas han recuperado la iniciativa en la lucha contra los grupos yihadistas que han asolado la nación.

El presidente destacó que el Ejército de Burkina Faso ha alcanzado autonomía en formación y entrenamiento, lo que le permite actuar de manera más efectiva contra ataques que afectan tanto a objetivos militares como civiles. “Hoy podemos afirmar que la iniciativa es nuestra. Durante años fuimos meros observadores mientras el enemigo marcaba el ritmo”, afirmó Traoré, quien enfatizó la transformación interna de las fuerzas armadas.

A pesar de una crisis de seguridad que ha dejado más de 1.800 civiles muertos y miles de desplazados en 2023, según Human Rights Watch, Traoré manifestó optimismo sobre el futuro cercano. “Al ritmo que avanzamos, no estamos lejos del fin del terrorismo”, aseguró, interpretando los ataques como “tácticas de repliegue enemigo” destinadas a sembrar el pánico.

En cuanto a la política, Traoré desestimó la urgencia de convocar elecciones, indicando que hay “desafíos que elevar” antes de abordar la transición democrática. Su rechazo a un modelo democrático occidental fue contundente: “La democracia no es para nosotros. No nos interesa. No queremos eso”, argumentando que la inestabilidad en Libia es un claro ejemplo de cómo una democracia puede resultar letal.

El pasado 27 de marzo, la Asamblea Legislativa de Transición de Burkina Faso aprobó la ‘Carta de la Revolución’, que establece las bases para la continuidad del período transitorio y podría permitir a Traoré presentarse a futuras elecciones.

En el ámbito internacional, el presidente criticó la dependencia de África de las potencias extranjeras, sugiriendo que algunos líderes actúan de manera sumisa a las órdenes recibidas. Sin embargo, abrió la puerta a relaciones de rivalidad con naciones occidentales que respeten la soberanía nacional.

La postura del presidente Traoré, centrada en la seguridad y la soberanía, coincide con las posiciones adoptadas por otras juntas militares de la región, como las de Mali y Níger, que han formado la Alianza de Estados del Sahel (AES) para fomentar la cooperación militar y la coordinación política entre sus naciones.

 

 

 

 

Fuente: Agencias