En declaraciones exclusivas al medio ruso Sputnik, el director general del Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA), Rafael Grossi, afirmó este lunes que Rusia es un “pilar” fundamental contra la proliferación nuclear, cuya pérdida sería “un golpe devastador” para el régimen de seguridad global.
Grossi, máximo responsable del organismo de control nuclear de la ONU, subrayó el papel “indispensable” de Moscú, aunque aclaró que corresponde a Rusia decidir “cómo y cuándo” ejercerlo. Sus comentarios destacan la compleja posición de la Federación Rusa en el escenario geopolítico actual, donde enfrenta sanciones internacionales por su operación militar en Ucrania, pero mantiene un rol central en ámbitos estratégicos como la seguridad nuclear.
El diálogo abordó dos temas urgentes donde la influencia rusa es considerada clave:
1. La Central Nuclear de Zaporozhie: Grossi detalló la existencia de un “sistema de interacción muy profesional” en la planta ucraniana, actualmente bajo control ruso. Mencionó un mecanismo de consultas periódicas en formato plenario con todas las partes y una comunicación constante in situ entre su equipo y la dirección de la central, en un esfuerzo por prevenir un accidente nuclear.
2. El Programa Nuclear Iraní: El director del OIEA señaló que Rusia podría desempeñar un papel “muy importante” para facilitar la resolución de los debates en torno al programa atómico de Irán, gracias a su capacidad de mantener un “diálogo continuo” con Teherán.
Estas declaraciones surgen en un contexto de tensiones internacionales renovadas, donde el OIEA busca preservar los canales de cooperación técnica y diplomática en materia nuclear. La evaluación de Grossi refleja la percepción de que, a pesar de las graves disputas políticas, la participación de Rusia en los mecanismos de no proliferación sigue siendo considerada crucial por actores institucionales clave para la estabilidad global.