El gobierno de Dinamarca ha calificado de “completamente inaceptable” el nombramiento por parte del expresidente Donald Trump del gobernador de Luisiana, Jeff Landry, como “enviado especial” para Groenlandia, un territorio autónomo danés. Como medida de protesta, el Ministerio de Asuntos Exteriores danés ha anunciado la convocatoria del embajador de Estados Unidos para exigir explicaciones.
El ministro de Asuntos Exteriores, Lars Løkke Rasmussen, expresó su “indignación” ante una designación que interpreta como una nueva escalada en el interés estadounidense por adquirir la isla ártica. “Hay un embajador para el Reino de Dinamarca y es él con quien nos relacionamos. Cuando el presidente de repente designa a un enviado especial, hay algo que me provoca mucha indignación”, declaró Rasmussen a la televisión pública DR.
La tensión diplomática se desata después de que Jeff Landry afirmara en la red social X que su misión sería “convertir a Groenlandia en parte de EE UU”. Trump, por su parte, celebró el nombramiento en su plataforma Truth Social, destacando lo “esencial” que es Groenlandia para la seguridad nacional estadounidense.
Firme rechazo danés y groenlandés
Desde Copenhague se ha dejado claro que el Reino de Dinamarca –que incluye a Groenlandia y las Islas Feroe– no está dispuesto a negociar su integridad territorial. Rasmussen recordó que Dinamarca ha trabajado intensamente en los últimos años, a través de todos los canales diplomáticos, para disipar las tensiones generadas por las reiteradas declaraciones de Trump sobre la compra de Groenlandia.
El gobierno danés no está solo en su rechazo. Rasmussen afirmó haber recibido muestras de apoyo y solidaridad de otros colegas europeos, igualmente “indignados” por las ambiciones estadounidenses. Asimismo, la postura cuenta con el respaldo del gobierno autónomo de Groenlandia, con el que Copenhague coordinó la decisión de convocar al embajador.
El contexto: una isla autónoma de valor estratégico
Groenlandia, con una vasta extensión de 2,1 millones de kilómetros cuadrados y una población de unos 57.000 habitantes, goza de un amplio estatuto de autonomía desde 2010, que incluye el derecho a la autodeterminación. Aunque existe un movimiento independentista moderado, los sondeos indican que la mayoría de la población rechaza la idea de integrarse en Estados Unidos, especialmente si eso conlleva una pérdida en su nivel de vida.
Su ubicación en el Ártico le confiere un creciente valor geoestratégico y en materia de seguridad, lo que explica el interés persistente de Washington. En respuesta, Dinamarca ha incrementado recientemente su inversión militar y económica en la isla, además de abordar pasados controvertidos, como el programa de anticoncepción forzada a mujeres groenlandesas.
La convocatoria del embajador estadounidense marca un punto álgido en esta disputa diplomática, subrayando la determinación de Dinamarca de defender la soberanía sobre su territorio ante lo que considera una provocación inaceptable.