El Mando Central de Estados Unidos (CENTCOM) informó que las fuerzas estadounidenses han desviado 33 embarcaciones iraníes desde el inicio del bloqueo naval contra Irán, en el marco de una creciente presión militar y diplomática de Washington para forzar a Teherán a renegociar su programa nuclear y políticas regionales.
El presidente Donald Trump reiteró este jueves que Estados Unidos tiene “el control total del estrecho de Ormuz”. “Ningún barco puede entrar ni salir sin la aprobación de la Armada de Estados Unidos. Está ‘sellado herméticamente’ hasta que Irán llegue a un acuerdo”, declaró el mandatario, quien además ordenó a la Armada estadounidense “disparar y destruir cualquier embarcación que coloque minas en las aguas del estrecho”.
Pese a la contundencia del anuncio, informes de prensa señalan que al menos 34 petroleros vinculados a Irán han logrado burlar el bloqueo naval desde su imposición, según reveló el diario The Financial Times, lo que evidencia fisuras en la estrategia de interdicción.
Este martes, Trump anunció la prórroga del alto el fuego con Irán establecido el 7 de abril, argumentando que el Gobierno iraní se encuentra “gravemente dividido” y que Pakistán solicitó a Washington suspender sus ataques contra la República Islámica “hasta que sus líderes y representantes puedan presentar una propuesta unificada”. No obstante, el mandatario ordenó a las Fuerzas Armadas mantener el bloqueo naval.
Por su parte, el representante permanente de Irán ante la ONU, Amir Saeid Iravani, afirmó que la próxima ronda de negociaciones en Islamabad tendrá lugar tan pronto como Washington ponga fin al bloqueo naval contra el país persa, condicionando cualquier avance diplomático al levantamiento de las restricciones marítimas.
El estrecho de Ormuz, por donde transita aproximadamente el 20% del petróleo mundial, se ha convertido en el principal escenario de tensión entre ambas naciones, con el presidente Trump utilizando el control estratégico de la vía como principal palanca de presión para forzar un nuevo acuerdo nuclear que reemplace al pacto de 2015, del cual Estados Unidos se retiró en 2018.