El gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva expresó su rechazo a la presencia militar estadounidense en aguas del Caribe, advirtiendo que puede intensificar las tensiones con Venezuela. Analistas señalan que mantiene una posición de cautela, sin romper su neutralidad, pero atento a los riesgos de un conflicto que tendría repercusiones directas en su territorio
Aunque el presidente Luiz Inácio Lula da Silva expresó preocupación por el despliegue de Estados Unidos en el Caribe, al considerar que la movilización de buques de guerra, aviones de combate y submarinos representa un “factor de tensión incompatible con la vocación pacífica de esta región”, Brasil ha tomado distancia y mantiene una postura cautelosa ante el conflicto entre Washington y Venezuela.
Lula subrayó que la lucha contra el crimen organizado no puede abordarse con acciones unilaterales ni con operaciones militares, en declaraciones emitidas a principios de septiembre en una reunión virtual de los Brics.
Celso Amorim, asesor especial de la Presidencia brasileña, también se pronunció al respecto y recordó que la doctrina de no intervención sigue siendo un pilar de la política exterior de Brasil. Al mismo tiempo, advirtió que la presencia de fuerzas estadounidenses en aguas cercanas a Venezuela eleva el riesgo de una escalada regional.
La analista Stephanie Braun coincidió con esa visión. En una entrevista al diario Tal Cual, destacó que el gobierno de Lula prefiere observar y monitorear antes que actuar como mediador inmediato. A su juicio, Washington utiliza la narrativa del narcotráfico como una forma de presión política más que como un combate real contra las redes criminales.
Relación compleja entre Brasil y Venezuela
Si bien Brasil no reconoce a Nicolás Maduro como presidente legítimo, Lula ha insistido en que las relaciones con Venezuela deben mantenerse a nivel de Estado.
El ministro de Defensa, José Múcio, señaló que las operaciones en la frontera buscan proteger la soberanía sin involucrar al país en lo que describió como “una pelea de vecinos”.
De acuerdo con Braun, cualquier escalada militar en Venezuela tendría consecuencias inmediatas para Brasil, tanto en términos de seguridad y defensa como en el ámbito económico y migratorio.
La especialista no descarta que, en caso de intensificarse las hostilidades, Brasil intente impulsar una mediación bilateral, regional o incluso multilateral con el objetivo de frenar la violencia.
El gobierno de Donald Trump ha reforzado la presencia militar en el Caribe con al menos ocho buques de guerra, aviones de vigilancia P-8, un submarino de ataque y la reciente llegada de aviones F-35 a Puerto Rico. Washington asegura que la misión apunta contra el narcotráfico.
En la última semana, la administración estadounidense afirmó haber destruido tres lanchas de narcotraficantes presuntamente provenientes de Venezuela.
FUENTE: EL NACIONAL