El Gobierno de Alemania se ha posicionado como voz moderadora frente a la escalada de tensión en el mar Caribe, donde el despliegue militar de Estados Unidos —con portaaviones, buques y aviones de guerra— amenaza la soberanía de Venezuela. A diferencia de sus aliados europeos, Berlín ha defendido explícitamente la vía diplomática y el respeto al derecho internacional como únicas soluciones legítimas para resolver el conflicto.
Josef Hinterseher, portavoz del Ministerio Federal de Relaciones Exteriores, afirmó que Alemania carece de información propia para evaluar las acciones de Washington, pero recordó que “el derecho internacional constituye el marco, y cualquier acción debe realizarse dentro de ese marco”. En declaraciones recientes, insistió en que corresponde a Estados Unidos explicar la base jurídica de sus operaciones militares en aguas cercanas a Venezuela.
La postura alemana contrasta con la de otros países europeos. Mientras Francia y España han rechazado públicamente la actuación de la administración Trump, y el Reino Unido suspendió el intercambio de inteligencia con Washington para evitar verse implicado en violaciones del derecho internacional, Alemania ha optado por subrayar la responsabilidad estadounidense y promover el diálogo bilateral.
Estados Unidos ha justificado su presencia militar bajo el argumento de combatir “narcolanchas”, una explicación que ha generado escepticismo y alerta a nivel global. Florian Huber, responsable para México y el Caribe de la fundación Heinrich Böll —vinculada al partido Los Verdes—, advirtió que estas acciones “contribuyen al aumento de la desconfianza” en países como México y Colombia, y cuestionan principios fundamentales como la soberanía nacional.
Huber agregó que la estrategia de Washington “borra las líneas entre la lucha contra el narcotráfico, la lucha contra el terrorismo internacional y la intervención militar para un cambio de régimen”. Esta aproximación, según el experto, erosiona la cooperación internacional y refuerza la percepción de EEUU como agresor, mientras Venezuela aparece como víctima de una política de hostigamiento.
Con su llamado al diálogo y al respeto de la soberanía venezolana, Alemania se erige como un actor de equilibrio en un escenario de creciente confrontación, reafirmando que la paz y el derecho internacional son pilares irrenunciables de la política exterior europea.
Fuente: UN