Ucrania destituye a su ministro de Justicia por su presunta implicación en un gran escándalo de corrupción energética

Herman Galushchenko es apartado de sus funciones tras una investigación que lo vincula a una red de desvío de fondos. La viceministra Liudmila Sugak asume el cargo interinamente.

El Gobierno de Ucrania ha decidido apartar este miércoles a Herman Galushchenko de sus funciones como ministro de Justicia, en medio de un creciente escándalo de corrupción que sacude el sector energético del país y que ha alcanzado a altas esferas del poder.

La primera ministra, Yulia Sviridenko, confirmó la medida a través de un comunicado en su cuenta de la red social X, tras una “reunión extraordinaria del Gobierno”. La destitución se produce después de que el Parlamento iniciara el lunes los trámites para su cese, a raíz de las investigaciones de la Oficina Anticorrupción de Ucrania (NABU).

La trama y los implicados

Según la investigación de la NABU, Galushchenko, quien anteriormente fue ministro de Energía durante cuatro años, habría participado en una red de corrupción que desvió al menos 100 millones de dólares mediante comisiones ilegales. Estas comisiones estarían relacionadas con contratos adjudicados a empresas privadas por una filial de la compañía pública de energía atómica, Energoatom.

La trama cobra mayor relevancia con las declaraciones de un fiscal de la Fiscalía Especial Anticorrupción (SAP) en un tribunal. El fiscal señaló que el presunto cerebro de la operación, el empresario Timur Mindich –exsocio del presidente Volodimir Zelenski y copropietario de la productora que este fundó–, ejercía una “influencia directa” no solo sobre Galushchenko, sino también sobre el actual jefe del Consejo de Seguridad Nacional y exministro de Defensa, Rustem Umérov.

La investigación sostiene que, a cambio de otorgar a Mindich el control sobre los flujos de dinero que ingresaban al sector energético, Galushchenko habría recibido “beneficios personales” del empresario.

Reacciones y consecuencias

Tras la destitución de Galushchenko, la viceministra de Integración Europea, Liudmila Sugak, ha asumido de forma interina las labores al frente del Ministerio de Justicia.

El escándalo estalla en un momento crítico para Ucrania, mientras su infraestructura energética sufre bombardeos diarios por parte de Rusia. Además, se produce pocos meses después de una fuerte tensión interna en el verano, cuando una ley que limitaba la independencia de las agencias anticorrupción provocó protestas ciudadanas y obligó al presidente Zelenski a dar marcha atrás.

La respuesta de Rusia

Desde Moscú, el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, no ha tardado en reaccionar al caso. En su rueda de prensa diaria, instó a la Unión Europea y a Estados Unidos a “prestar atención” a la corrupción en Ucrania, afirmando que “una gran parte del dinero que recaban entre sus contribuyentes es robado por el régimen de Kiev”. Rusia ha utilizado históricamente la acusación de corrupción generalizada para desacreditar al Gobierno ucraniano.

La destitución de Galushchenko representa un nuevo test para la credibilidad de las promesas de lucha contra la corrupción en Ucrania, un tema crucial para mantener el apoyo internacional y la confianza de sus ciudadanos en plena guerra.