Estados Unidos lanzó un ataque con misiles contra campamentos del Estado Islámico con la aprobación de Nigeria, pero las motivaciones y narrativas de ambas administraciones difieren notablemente.
En un mensaje difundido desde su residencia en Florida durante la Navidad, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, justificó un bombardeo conjunto con Nigeria contra objetivos del Estado Islámico (EI) en el noroeste del país africano, presentándolo como una respuesta para “defender” a los cristianos.
“Previamente, les advertí a estos terroristas que si no detenían la masacre de cristianos, se desataría un infierno, y esta noche lo hubo”, anunció Trump el 25 de diciembre en redes sociales, calificando el ataque como “poderoso y mortal”. El mandatario republicano ha denunciado en varias ocasiones, sin aportar pruebas públicas o detalles específicos, una supuesta “masacre” y “genocidio” contra cristianos en Nigeria, llegando a designar al país bajo la categoría de “especial preocupación” por libertad religiosa.
El ataque, confirmado horas después por autoridades nigerianas, se realizó con más de una decena de misiles Tomahawk disparados desde el golfo de Guinea, impactando en dos campamentos del EI en el bosque de Bauni, según un comunicado del Ministerio de Información nigeriano. Las operaciones, descritas como “de precisión”, se efectuaron en la madrugada del 27 de diciembre “tras la aprobación explícita” del presidente nigeriano, Bola Ahmed Tinubu, y tuvieron como objetivo combatientes extranjeros del EI que se infiltrarían desde la región del Sahel.
Narrativas en conflicto
Mientras la justificación de Trump se centra en la defensa de los cristianos, el Gobierno nigeriano ha rechazado de plano las acusaciones de una “masacre” sectaria. El portavoz de las Fuerzas Armadas, teniente general Samaila Uba, explicó que los bombardeos conjuntos se basaron en “información fidedigna” para “debilitar la capacidad operativa de los terroristas”. Asimismo, autoridades nigerianas han señalado que la violencia de grupos insurgentes como Boko Haram y el Estado Islámico en la Provincia de África Occidental (ISWAP) afecta por igual a musulmanes y cristianos, habiendo causado más de 35,000 muertos y 2.7 millones de desplazados internos desde 2009.
Aliados inesperados
En su campaña de acusaciones, Trump ha encontrado un apoyo público inusual en la rapera Nicki Minaj, quien en un evento de la Misión de EE.UU. en la ONU en noviembre agradeció al presidente por “priorizar este problema” y pedir acciones para “defender a los cristianos de Nigeria”.
Este ataque marca una escalada significativa en la implicación militar directa de Estados Unidos en el noroeste de Nigeria, una región donde la violencia yihadista se ha intensificado, y subraya las divergentes narrativas que pueden rodear una misma operación antiterrorista.