En una movida que busca preparar al país para la avalancha de visitantes del próximo Mundial de Fútbol 2026, el presidente Donald Trump anunció este martes una nueva política de visas que combina facilidades logísticas con controles de seguridad más estrictos, una medida que ya genera reacciones encontradas.
La pieza central del plan es un sistema de prioridad especial para los aficionados que ya hayan comprado boletos para los partidos. Estos fanáticos tendrán acceso a un procedimiento acelerado, con citas rápidas en embajadas y consulados de Estados Unidos, con el objetivo declarado de evitar el colapso del sistema consular y agilizar la llegada masiva de turistas.
Sin embargo, la Administración Trump fue enfática en aclarar que la agilidad no significa laxitud. “Esto no es un proceso automático”, señaló un comunicado oficial. Cada solicitud de visa será sometida a una “revisión exhaustiva” por parte del Departamento de Seguridad Nacional, que reforzará las verificaciones y el escrutinio de antecedentes de todos los solicitantes.
El propio presidente Trump introdujo el elemento más polémico de la nueva política al señalar que no todos los países serán tratados por igual. Según sus declaraciones, habrá nacionalidades que experimentarán un trámite “muy sencillo”, mientras que otras se enfrentarán a una revisión “más compleja”.
Este criterio diferenciado ha encendido las alarmas entre expertos en migración y organizaciones de derechos civiles, quienes advierten que la medida podría ser percibida como discriminatoria y crear dos categorías de aficionados basadas en su origen nacional.
La medida sitúa a Estados Unidos en la delicada tarea de balancear su deseo de ser un anfitrión eficiente para el mayor evento deportivo del mundo, con su política histórica de controles migratorios estrictos, un sello de la presidencia de Trump. El debate entre expectativa y polémica está oficialmente servido a dos años del pitazo inicial.
Fuente: Nt24