El expresidente de Ecuador acusa a Washington de buscar el control petrolero y de violar el derecho internacional con el “secuestro” de Nicolás Maduro.
El expresidente de Ecuador, Rafael Correa, calificó este lunes como “un regreso a la barbarie” la captura del presidente venezolano, Nicolás Maduro, en una operación militar estadounidense de “gran escala” en territorio venezolano. En declaraciones difundidas a través de sus canales oficiales, el exmandatario izquierdista denunció que la acción evidencia el “total desprecio a la soberanía de los países, al derecho internacional y al debido proceso”.
Correa, quien mantiene una postura crítica hacia la política exterior de Estados Unidos, afirmó que el procedimiento contra Maduro establece un “precedente nefasto” donde prima “la ley del más fuerte”, sin respeto a las normas internacionales. “El único factor recurrente en las intervenciones de EE.UU. en América Latina ha sido la defensa de sus intereses, camuflada en la supuesta defensa de la democracia y de la libertad”, señaló.
Acusaciones de intereses petroleros
El economista y líder político fue más allá al asegurar que el objetivo real de la intervención es el control de los recursos energéticos venezolanos. “Es claro que la intervención en Venezuela es para apropiarse de las mayores reservas comprobadas de petróleo del mundo, y esto lo ha reconocido Donald Trump”, manifestó Correa, en referencia a declaraciones previas del exmandatario estadounidense sobre los intereses económicos en la región.
Asimismo, cuestionó la viabilidad y legitimidad de la “transición segura” que, según anunció la Administración Trump, seguiría a la captura de Maduro. “Estos destrozan todo: la Carta de las Naciones Unidas, el concepto de soberanía, el concepto de Estado-nación y hasta la propia civilización… Ellos se nombran los árbitros del bien y el mal. Nunca ha sido defensa nacional, ya es locura imperial”, agregó con tono enfático.
Reacciones en un contexto regional tenso
La declaración de Correa se suma a las voces críticas que han surgido en la región tras la detención de Maduro, entre ellas la de la presidenta encargada venezolana, Delcy Rodríguez, quien horas antes había llamado al diálogo con Estados Unidos. Analistas políticos señalan que la intervención militar y sus consecuencias podrían reavivir debates sobre la soberanía nacional y el intervencionismo en América Latina, dividiendo posturas entre gobiernos aliados y opositores a Washington.
Hasta el momento, el gobierno de Estados Unidos no se ha pronunciado sobre las acusaciones de Correa. Sin embargo, la operación y sus implicaciones continúan generando reacciones a nivel internacional, en un escenario donde la estabilidad de Venezuela y la geopolítica energética global aparecen como factores centrales.