El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este lunes que impondrá un arancel del 25% a cualquier nación que “haga negocios” con Irán, intensificando su campaña de presión económica y diplomática contra el Gobierno de Teherán. La medida, descrita por Trump como “inmediata y final”, fue comunicada a través de su cuenta oficial en Truth Social.
“Cualquier país que haga negocios con la República Islámica de Irán deberá pagar un arancel del 25% sobre todas las transacciones comerciales que realice con Estados Unidos”, declaró el mandatario, en lo que supone una escalada significativa de la política de “máxima presión” de su administración.
La advertencia se produce en un contexto de extrema tensión. Según informó el medio digital Axios, el canciller iraní, Abás Araqchi, contactó el pasado fin de semana con el enviado especial de Trump para Oriente Medio y Ucrania, Steve Witkoff, en un aparente intento de rebajar la confrontación. Estos contactos se dieron poco después de que Trump amenazara públicamente con una acción militar en respuesta a la violenta represión de las protestas masivas que sacuden Irán, y que según organizaciones de derechos humanos han dejado decenas, posiblemente cientos, de muertos.
Desde la Casa Blanca, la vocera Karoline Leavitt confirmó en conferencia de prensa que “el presidente no descarta acciones militares en Irán”, reforzando el tono de ultimátum que caracteriza el acercamiento actual.
La medida arancelaria anunciada tendría un impacto directo en varios socios comerciales de Irán en América Latina, región con la que Teherán mantiene relaciones económicas activas. Según datos oficiales, Brasil es su principal socio en la región, con un importante intercambio de productos agrícolas y fertilizantes. Otros países como Venezuela, Argentina, Cuba, México, Colombia y Uruguay también mantienen vínculos comerciales de diversa magnitud con la nación persa, por lo que podrían verse afectados por la nueva política estadounidense.
La orden de Trump representa un endurecimiento sin precedentes de las sanciones extraterritoriales, al buscar penalizar no solo a Irán, sino también a terceros países que mantengan relaciones económicas con él. Expertos anticipan que esta medida podría generar nuevas fricciones comerciales y diplomáticas entre Estados Unidos y sus aliados, además de aumentar la presión sobre economías regionales ya vulnerables.