En declaraciones sorprendentes durante una conferencia de prensa en la Casa Blanca, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, manifestó que sería “un gran honor” “tomar Cuba”, aludiendo a la situación crítica que atraviesa la isla caribeña. En un contexto de creciente tensión entre ambos países, Trump describió a Cuba como “una nación fracasada”, destacando la falta de recursos y la profunda crisis energética que enfrenta.
“Tomar Cuba, eso sería un gran honor. Ya sea liberarla o tomarla”, expresó el mandatario, enfocándose en la riqueza natural de la isla y su atractivo turístico. Trump mencionó que tiene amigos cubanos que han prosperado en EE.UU., sugiriendo que Cuba tiene potencial que no se está aprovechando bajo el régimen actual.
A medida que avanza la crisis en Cuba, los apagones se han vuelto alarmantemente frecuentes, con un nuevo apagón nacional reportado esta semana. Esta situación, exacerbada por el bloqueo energético impuesto por EE.UU. en enero de 2024, ha generado un fuerte descontento social en la isla, que enfrenta un colapso económico.
Según informes recientes, la Administración Trump ha planteado la posibilidad de que el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, dimita como parte de las conversaciones con funcionarios cubanos sobre el futuro del país. Aunque se sugiere que la salida de Díaz-Canel podría facilitar cambios económicos, los funcionarios estadounidenses han indicado que no buscan alteraciones en la estructura política vigente de la isla.
Mientras los diálogos continúan, la situación en Cuba sigue siendo tensa. La semana pasada, Díaz-Canel afirmó que su gobierno está abierto a encontrar soluciones a las diferencias con EE.UU. mediante el diálogo, aunque las palabras de Trump y las tensiones en el terreno económico en Cuba plantean grandes interrogantes sobre el futuro de las relaciones entre ambas naciones.