En un análisis contundente, la abogada y defensora de derechos humanos, Tamara Suju, ha expresado serias preocupaciones sobre las intenciones del gobierno de Delcy Rodríguez tras su reciente llamado a un “diálogo político”. Para Suju, esta propuesta no es más que una táctica de distracción diseñada para prolongar el control del régimen.
Suju, directora del Instituto Casla, sostiene que la iniciativa de diálogo es parte de una estrategia más amplia que busca garantizar la permanencia en el poder del gobierno, a pesar de la salida de figuras clave como Nicolás Maduro. “La criminal Delcy Eloyna busca un ‘diálogo político’ que le permita continuar usurpando el poder junto a la estructura criminal transnacional que se mantiene intacta”, afirmó Suju, enfatizando que este proceso se desarrolla en un contexto de represión y persecución a la disidencia.
La abogada denunció que el clima actual está marcado por la detención de más de mil venezolanos en centros de tortura, incluyendo líderes de partidos de oposición. “No puede haber un diálogo genuino mientras se mantengan las prácticas represivas”, subrayó.
Su análisis acerca de la situación resalta que el gobierno de Rodríguez ha simulado aceptar la tutela de una posible transición propuesta por Washington, mientras, en contraste, se prepara militarmente a través de la movilización de armamento y la reestructuración de mandos en las Zonas Operativas de Defensa Integral (Zodi) y Regiones Estratégicas de Defensa Integral (Redi).
Además, Suju advirtió sobre el fortalecimiento de grupos paramilitares, conocidos como colectivos, y cómo el régimen utiliza tácticas de manipulación para mantener el control sobre sus bases. “La creación de audios falsos forma parte de un plan macabro en desarrollo para justificar sus acciones y victimizarse ante sus seguidores y cómplices internacionales”, concluyó.
Con estas declaraciones, Tamara Suju refuerza su posición: el diálogo propuesto por el régimen no es más que un medio para reestructurar su poder, y el objetivo verdadero es mantener el control a través de la fuerza armada en lugar de avanzar hacia una transición democrática.