El Gobierno ruso condenó enérgicamente la intervención militar de Estados Unidos en Venezuela, la cual describió como una “agresión militar directa” contra el territorio de ese país sudamericano. En un comunicado oficial, el Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia rechazó los argumentos presentados por Washington para justificar su acción, tachándolos de “infundados” y carentes de sustento legal y fáctico.
Según el Kremlin, la situación en Venezuela ha alcanzado un punto crítico, por lo que urgió a evitar una escalada bélica incontrolable en la región. Moscú insistió en que América Latina debe mantenerse como una “zona de paz” y defendió el derecho de Venezuela a determinar su propio futuro sin injerencias externas.
La cancillería rusa expresó su preocupación ante el uso de la fuerza por parte de Estados Unidos, calificándolo como un acto “profundamente preocupante”, y anunció que respalda la convocatoria de una reunión urgente del Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para abordar la crisis.
Pese a la gravedad de la situación, Rusia desmintió que Caracas haya solicitado ayuda militar a Moscú en el marco de las tensiones actuales. Aseguró, sin embargo, que su embajada en Venezuela opera con normalidad y mantiene contacto permanente con las autoridades venezolanas.
Cabe recordar que Rusia y Venezuela fortalecieron sus lazos el año pasado con la firma de un Acuerdo de Asociación Estratégica y Cooperación, por lo que Moscú reafirmó que actuará conforme a las obligaciones establecidas con su aliado venezolano.
La posición rusa se suma a la denuncia previamente realizada por el Fiscal General de Venezuela, Tarek William Saab, quien responsabilizó a EE.UU. por un supuesto ataque contra blancos civiles y exigió garantías sobre la integridad del presidente Nicolás Maduro.
Hasta el momento, la administración estadounidense no ha emitido una respuesta oficial a las declaraciones de Rusia, mientras la comunidad internacional sigue de cerca el desarrollo de los acontecimientos en Venezuela.