El médico Juan Carlos Pinto, quien certificó el fallecimiento de Diego Armando Maradona, declaró este jueves en el marco del juicio por la muerte del astro argentino y afirmó que, al llegar a la vivienda, el exfutbolista ya presentaba signos cadavéricos compatibles con un deceso ocurrido “varias horas” antes.
Pinto, médico de la empresa de emergencias médicas +Vida, arribó en la primera ambulancia al domicilio de Maradona tras recibir un “código rojo” a las 12:15 del mediodía del 25 de noviembre de 2020. Según su testimonio, al ingresar encontró al “Diez” sin vida, con “rigidez mandibular” y “livideces cadavéricas” —manchas violáceas en la piel que, explicó, comienzan a aparecer aproximadamente dos horas después del fallecimiento.
“Las livideces se fijan entre las cinco y las seis horas. Si falleció hace poco y uno rota el cuerpo, las livideces pueden ir hacia otro lado. En este caso no”, declaró el galeno ante el tribunal. Además, describió a Maradona como “un paciente obeso, muy edematizado, la cara muy hinchada, los miembros edematizados, especialmente los miembros inferiores, y el abdomen globuloso”.
Pinto sostuvo que la hinchazón edematosa que presentaba el cuerpo “se produce con el paso de varias horas o hasta días”, y no es algo que ocurre de manera inmediata. Sobre la ascitis (líquido suelto en el abdomen), señaló que puede responder a causas como insuficiencia cardíaca, hepática o renal. “En general la insuficiencia cardíaca se ve en los edemas en las piernas, lo que se ve acá”, agregó mientras señalaba fotografías del cuerpo sin vida del astro.
El médico se mantuvo fiel al testimonio que ya había brindado en un juicio anterior —anulado en mayo de 2025 por el mal accionar de una de las juezas— y reforzó la hipótesis de que Maradona habría estado muerto durante un prolongado período antes de que se alertara a los servicios de emergencia.
El contexto del juicio
El fiscal Patricio Ferrari, en su alegato de apertura, afirmó que existieron “múltiples alarmas” que los médicos imputados “decidieron no escuchar”. “Mientras Maradona se ahogaba a gritos en tres litros de agua, el silencio fue letal y la indiferencia criminal los tuvo a todos como cómplices”, enfatizó.
Días atrás, Gianinna Maradona, una de las hijas del ídolo, declaró haber advertido al neurocirujano Leopoldo Luque —médico de cabecera del exfutbolista— sobre la hinchazón que observaba en su padre. La Fiscalía también exhibió un mensaje enviado por el masajista de Maradona a Luque el 17 de noviembre de 2020: “Tienen que venir […] Está muy hinchado Dieguito, los ojos hinchados como una teta”.
La autopsia determinó que Maradona murió a causa de un “edema agudo de pulmón secundario a una insuficiencia cardíaca crónica reagudizada”.
Imputados y cargos
Junto a Leopoldo Luque, están imputados la psiquiatra Agustina Cosachov, el psicoanalista Carlos Díaz, la doctora Nancy Forlini (coordinadora de Swiss Medical), el médico Pedro Di Spagna, el coordinador de enfermeros Mariano Perroni y el enfermero Ricardo Almirón. Todos enfrentan cargos por homicidio simple con dolo eventual.
El juicio continúa en los próximos días con más testimonios y periciales.