El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, aseguró este jueves que no renunciará a su cargo durante una entrevista concedida a la cadena televisiva estadounidense NBC, en medio de un aumento de la presión por parte de la Administración de Donald Trump en busca de un cambio de régimen en la isla.
“Renunciar no forma parte de nuestro vocabulario”, respondió el líder cubano cuando la periodista de NBC lo cuestionó si había evaluado dimitir para “salvar a su país”. Fue la primera entrevista que Díaz-Canel otorga a una cadena estadounidense.
Respuesta contundente a la presión externa
“En Cuba, quienes ocupan puestos de liderazgo no son elegidos por el gobierno estadounidense ni cuentan con un mandato de dicho gobierno”, agregó Díaz-Canel, visiblemente molesto ante la pregunta. “Tenemos un Estado libre y soberano (…) gozamos de autodeterminación e independencia, y no estamos sujetos a los designios de Estados Unidos”, concluyó su respuesta.
El presidente cubano replicó además si la periodista podría hacerle la misma pregunta al presidente Donald Trump o si el cuestionamiento era una orden del Departamento de Estado. “Podemos negociar pero sobre la mesa sin presiones o intentos de una intervención estadounidense”, añadió.
Tensiones entre Estados Unidos y Cuba
El pronunciamiento de Díaz-Canel se produce en un contexto de creciente presión de la Administración Trump sobre Cuba. El mandatario estadounidense se ha referido a la isla como “una nación fallida” y, desde la captura de Nicolás Maduro en Caracas, bloqueó los envíos petroleros que Venezuela destinaba a Cuba, profundizando la crisis energética en la isla.
El mes pasado, el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, aseguró que el sistema económico de Cuba se encuentra fallido y sugirió la posibilidad de un cambio de Gobierno, en lo que ha sido interpretado como un respaldo explícito a un eventual cambio de régimen.
Rusia anuncia segundo envío de petróleo
Este jueves, el viceministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Serguéi Riabkov, visitó La Habana para anunciar un segundo envío de petróleo desde Moscú a la isla, en un esfuerzo por romper el cerco impuesto por la Administración Trump y garantizar el suministro energético a la nación caribeña.
La visita de Riabkov y el anuncio del nuevo cargamento de crudo ruso refuerzan la alianza estratégica entre Moscú y La Habana, en un momento en que Cuba enfrenta las consecuencias del bloqueo económico estadounidense y la suspensión de los envíos venezolanos. Díaz-Canel, por su parte, se mantiene firme en su cargo y reitera que Cuba no se someterá a las presiones externas, mientras la comunidad internacional observa con atención el desenlace de esta nueva escalada de tensiones en el Caribe.