En el marco de la quincuagésima edición de su conferencia anual, los líderes de la Comunidad del Caribe (Caricom) han hecho un llamado urgente para tomar acción colectiva en apoyo a Cuba, que enfrenta una crisis severa debido al asedio petrolero impuesto por Estados Unidos. Andrew Holness, primer ministro de Jamaica y presidente de Caricom, subrayó la necesidad de abordar la situación con “claridad y coraje”, enfatizando que un deterioro prolongado en la situación cubana tendría repercusiones importantes en la migración, seguridad y estabilidad económica de toda la región.
“Cuba es nuestro vecino caribeño. Sus médicos y profesores han servido en toda nuestra región. Debemos tener claro que una crisis prolongada en Cuba afectará a la migración, la seguridad y la estabilidad económica a través de la región caribeña”, afirmó Holness durante su intervención.
El primer ministro de Jamaica también expresó su apoyo a la búsqueda de un diálogo constructivo entre Cuba y Estados Unidos, abogando por objetivos de desescalada y reforma. “Jamaica está firmemente a favor de la democracia, los derechos humanos y una economía basada en un mercado abierto”, aseveró Holness, quien instó a la comunidad a considerar la situación cubana con cuidado y actuar en unidad.
Terrance Drew, presidente de turno de Caricom, llamó a los miembros de la comunidad a unirse en la creación de mecanismos que ayuden al pueblo cubano. La reunión también abordó temas críticos como la crisis humanitaria en Haití y la urgencia de actuar frente al cambio climático.
La secretaria general de Caricom, Carla Barnett, destacó la importancia de movilizarse más allá de las palabras y tomar acciones concretas para fortalecer la comunidad y facilitar un desarrollo sostenible. Además, la presencia del secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, será clave en la discusión de temas estratégicos que afectan a la región, incluyendo seguridad, inmigración y cooperación política.
La conferencia de tres días, que reunirá a líderes de todos los estados miembros de Caricom, representa una oportunidad crucial para que la comunidad caribeña reitere su compromiso con la paz, el desarrollo y la cooperación en la región.