Ciencia revela que la genética, más que la edad, determina su intensidad.
Mientras algunas personas despiertan frescas tras una noche de copas, otras pasan horas —o incluso días— lidiando con dolor de cabeza, náuseas y una angustia conocida como hangxiety (ansiedad por resaca). ¿Por qué esta reacción varía tanto? La ciencia sugiere que la respuesta podría estar en nuestros genes.
El cóctel tóxico detrás del malestar
Al metabolizar el alcohol, el hígado lo convierte en acetaldehído, una sustancia 20 veces más tóxica. Según estudios, este proceso desencadena una inflamación cerebral, altera neurotransmisores como el GABA y el glutamato (relacionados con la calma y la excitación) y afecta la función mitocondrial, clave para la energía celular.
“La resaca no solo ocurre durante la intoxicación, sino después, cuando el alcohol en sangre ya es cero”, explica Magdalena Sastre, neurocientífica del Imperial College de Londres. Además de la deshidratación, factores como la interrupción del sueño y el desplome de azúcar en sangre agravan el malestar.
¿Resistencia genética?
En 2008, un estudio de la Universidad de Boston descubrió que 23% de las personas no sufren resaca, incluso tras beber en exceso. “Es una resistencia intrigante que podría tener base genética”, señala Jonathan Howland, coautor de la investigación. Aunque no hay conclusiones definitivas, entender este fenómeno podría ayudar a combatir el alcoholismo.
En el extremo opuesto, quienes padecen resacas prolongadas podrían tener una respuesta inmunitaria exacerbada o sensibilidad a componentes como sulfitos (en el vino) o levaduras (en la cerveza).
Mito: la edad no siempre empeora la resaca
Contrario a la creencia popular, investigaciones del Instituto Nacional de Salud de EE.UU. revelan que los adultos jóvenes reportan resacas más severas que sus mayores con la misma cantidad de alcohol. La razón: con los años, el cuerpo desarrolla tolerancia aguda. Sin embargo, otros estudios sugieren que, aunque el malestar sea menor, la percepción del dolor aumenta con la edad.
47 síntomas y una incógnita
Un análisis de la Universidad de Oxford identificó 47 síntomas de resaca, desde somnolencia hasta deterioro cognitivo. Pero la variabilidad individual sigue siendo un enigma. “Se necesita más investigación”, coinciden los expertos, quienes subrayan que comprender estos mecanismos no solo aliviará el malestar, sino que podría revelar claves sobre los trastornos por consumo de alcohol.
Mientras tanto, la ciencia confirma lo obvio: el único remedio infalible sigue siendo beber con moderación… o no hacerlo.
Fuente: EP