Ni LeBron James , ni Michael Jordan , ni Kobe Bryant, ni Oscar Robertson , ni Wilt Chamberlain, ni Magic Johnson… ni nadie había logrado algo así
Lleva jugando 10 temporadas en la NBA y desde su aterrizaje en la mejor liga del mundo Nikola Jokic ha ido mejorando sus prestaciones hasta convertirse, si no en uno de los mejores jugadores de la historia -para eso necesitaría añadir a su currículo algún anillo de campeón más, como el que logró en 2023- sí en uno de los más completos de siempre. Difícil encontrar un jugador que domine con tanta autoridad todas las facetas del juego como viene años haciendo el serbio.
El pívot de los Denver Nuggets de 2,11 m y 30 años (los cumplió en febrero) anota como los ‘killers’ más prolíficos, rebotea más que los mejores especialistas, asiste más que la inmensa mayoría de los bases además de subir el balón como ellos, y recupera balones como los defensores más abnegados. Por algo se ganó el apodo de ‘Joker’, un multiusos fantástico. Quizá el mejor de siempre.
Ningún jugador había dominado nunca tantos registros del juego como él. Sus deslumbrantes números avalan esa afirmación. Su última exhibición ante los Wolves hace dos semanas (61 puntos, 10 rebotes y 10 asistencias) es la prueba más reciente de ello. Pero su obra maestra del curso la protagonizó el 3 de marzo ante los Suns con un triple-doble sideral (31+21+22).
Actuaciones como esas le han propulsado a establecer la marca más brutal de la historia de la NBA: terminar la temporada regular entre los tres primeros de la liga en cuatro de los apartados estadísticos más importantes: puntos, rebotes, asistencias y robos.
Ni las leyendas más grandes lograron esa marca
Para poner más en valor lo que ha conseguido, basta señalar que es un logro que nadie -ni LeBron James , ni Michael Jordan , Ni Kobe Bryant, ni Oscar Robertson , ni Wilt Chamberlain, ni Magic Johnson… ni nadie- había hecho. Ninguno de ellos acabó una sola campaña de sus exitosas carreras ni siquiera entre los 10 primeros en esos apartados estadísticos. Mucho menos entre los tres primeros.
Esa es la hazaña que deja para la posteridad Nikola Jokic, tercero de la NBA en puntos por partido (29,8), sólo por detrás de Shai Gilgeous-Alexander (32,7) y Giannis Antetokounmpo (30,4), segundo en rebotes (12,8), tras Domantas Sabonis (13,9), segundo en asistencias (10,3) detrás de Trae Young (10,3) y segundo en robos de balón (1,8) tras Dyson Daniels, de los Hawks (3). Es un nivel de dominio total nunca visto antes, y más sorprendente al tratarse de un pívot.
Estadística surrealista con 34 triples-dobles
Sus estadísticas han rozado el surrealismo, con un 57,5% de acierto en tiros de campo y un 41,4%, su mejor marca personal, en triples. Ha sumado 34 triples-dobles esta temporada (el pívot que atesora más tras superar los 30 del mito Wilt Chamberlain), líder de la liga en ese apartado por delante de Antetokounmpo (11), LeBron (10) y Sabonis (10). Y el segundo con más (164) tras Westbrook (203).
Y se ha convertido en el tercer cuarto jugador de la historia que logra acabar la temporada regular promediando un triple-doble. Antes que él sólo lo habían hecho Oscar Robertson (1961-62), y su actual compañero Russell Westbrook, que lo logró cuatro veces, tres con los Thunder (2017, 18 y 19) y una con los Wizards (2020-21). Y todo ello con una modestia incomparable: “Es genial, es algo que no había hecho antes. No lo sé, no sé qué decir, es bueno…”, dijo Jokic después del partido en el que certificaba su promedio de triple-doble esta temporada.
Además, ha llevado a unos Nuggets que muchos esperaban que decayera tras perder jugadores importantes esta temporada, hasta la cuarta plaza de la Conferencia Oeste (50-32). Aunque su descomunal impacto en el juego no evitó que destituyesen a su entrenador, Michael Malone, la semana pasada.
En cada partido supera a las defensas rivales como ningún otro pívot. Puede anotar en el poste con su buena mano y su magnífico juego de pies, subir el balón como un base y lanzar desde la el perímetro con una eficiencia excepcional. Además, su lectura del juego es formidable, desmenuzando las defensas con pases sin mirar, envolventes o picados sólo al alcance de una mente privilegiada, un prestidigitador del baloncesto. Y ahora, incluso en defensa —otrora su punto más débil—, se ha convertido en un maestro del posicionamiento y la sincronización, acumulando robos a un ritmo récord.
Fuente: MARCA