Los culés marcan dos goles tras sendos saques de esquina lanzados por Raphinha y rematados por los centrales
El Barcelona enmendó ayer el marcador gracias a las jugadas de estrategia. El partido se truncó muy rápido para los culés: en el minuto seis Griezmann firmó el segundo gol del Atlético. Antes, Julián Álvarez había superado a Szczesny, en el 1’. Pero lejos de bajar los brazos, los azulgranas se metieron en el partido de Copa. Lo levantaron gracias al éxito de sus jugadas ensayadas. Empataron (4-4) y jugarán en el Metropolitano con opciones de estar en el Estadio de La Cartuja el 26 de abril gracias a las acciones ensayadas.
Primero goleó Pedri, tras una asistencia de Koundé. Y luego, Pau Cubarsí e Iñigo Martínez. Los dos defensas. Los dos centrales. Las acciones de los zagueros fueron, además, idénticas, y confirmaron el éxito del conjunto catalán en las jugadas de estrategia.
Abrazo de Flick
Raphinha se encargó de chutar lo saques de esquina. Mandó el balón al segundo palo y ahí aparecieron primero Cubarsí, en el minuto 21, y luego Iñigo Martínez, en el 41. Fueron dos grandes testarazos que desataron la alegría del Estadio Olímpico de Montjuïc y de todo el banquillo azulgrana. Hansi Flick, eufórico, se abrazó con De la Fuente, que es el encargado del cuerpo técnico de ensayar este tipo de jugadas. Antes, tras el tanto de Griezmann, el técnico alemán se había quitado el abrigo, superado por cómo había comenzado el partido su equipo y cómo las semifinales de la Copa del Rey se le habían puesto cuesta arriba. Pero su bloque no se amedrentó.
Abrazo de Flick
Raphinha se encargó de chutar lo saques de esquina. Mandó el balón al segundo palo y ahí aparecieron primero Cubarsí, en el minuto 21, y luego Iñigo Martínez, en el 41. Fueron dos grandes testarazos que desataron la alegría del Estadio Olímpico de Montjuïc y de todo el banquillo azulgrana. Hansi Flick, eufórico, se abrazó con De la Fuente, que es el encargado del cuerpo técnico de ensayar este tipo de jugadas. Antes, tras el tanto de Griezmann, el técnico alemán se había quitado el abrigo, superado por cómo había comenzado el partido su equipo y cómo las semifinales de la Copa del Rey se le habían puesto cuesta arriba. Pero su bloque no se amedrentó.
Fuente: MARCA