En un contexto de tensiones diplomáticas, la Casa Blanca y el senador Marco Rubio han desmentido un informe del New York Times que sugiere que la administración de Donald Trump está presionando para la salida del presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, como parte de sus negociaciones con La Habana.
Rubio se pronunció en redes sociales, afirmando que muchas publicaciones estadounidenses están difundiendo “noticias falsas” basadas en “charlatanes y mentirosos”. Su comentario surge en respuesta a un artículo del diario neoyorquino que sostiene que el gobierno de Trump ha indicado a Cuba que el avance en las conversaciones requiere el reemplazo de Díaz-Canel, aunque sin exigir un cambio de régimen.
El New York Times defendió su reportaje, afirmando que la información se fundamenta en conversaciones con cuatro fuentes con conocimiento de las discusiones entre Estados Unidos y Cuba. Charlie Stadtlander, portavoz del diario, reiteró que el medio había solicitado comentarios al Departamento de Estado antes de la publicación y no recibió objeciones a la veracidad del contenido, subrayando que el artículo es “real y preciso”.
En respuesta a estas afirmaciones, Steven Cheung, director de Comunicaciones de la Casa Blanca, criticó al diario por utilizar “fuentes desinformadas”. Afirmó que “los únicos que conocen la situación en Cuba son el presidente Trump y Marco Rubio”, descalificando así la información presentada por el New York Times como producto de una falta de rigor periodístico.
El reportaje destaca que la administración estadounidense ve a Díaz-Canel como un líder rígido y vincula su permanencia en el poder con la actual crisis económica en Cuba. Se plantea su sustitución como un gesto simbólico que podría ofrecer a Trump una victoria política sin recurrir a una intervención militar, según las fuentes consultadas por el diario.
Este intercambio de declaraciones evidencia la complejidad de las relaciones entre Estados Unidos y Cuba y pone de relieve las diferencias de percepción sobre la actual situación política en la isla. Se espera que las reacciones continúen a medida que avancen las negociaciones entre ambas naciones.