El gobierno de la República Islámica de Irán se alineó firmemente con la posición oficial de Caracas, al calificar las acciones militares estadounidenses en Venezuela y el secuestro del presidente Nicolás Maduro como “un claro ejemplo de terrorismo de Estado”. La declaración fue realizada por el ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abbas Araqchi, durante una conversación telefónica con su homólogo venezolano, Yván Gil.
En el diálogo, Araqchi expresó el “rechazo categórico” de Teherán hacia los hechos ocurridos, que incluirían, según la versión venezolana, el secuestro del presidente Nicolás Maduro y de la primera combatiente, Cilia Flores. El canciller iraní los describió como “una evidente violación de la soberanía nacional y un atropello a la voluntad popular venezolana”.
La diplomacia iraní reiteró su apoyo total y solidaridad con el gobierno venezolano, fortaleciendo una alianza estratégica que ha perdurado frente a las sanciones y presiones internacionales. “La República Islámica reconoce únicamente la legitimidad del Ejecutivo elegido por el pueblo venezolano”, afirmó Araqchi, respaldando así explícitamente la continuidad del chavismo en el poder y, por implicación, la reciente designación de Delcy Rodríguez como presidenta encargada por el TSJ.
Esta declaración de Irán introduce un actor internacional de peso en la crisis, confrontando directamente la narrativa emergente a partir de las imágenes que muestran a Maduro en la DEA. Teherán descarta por completo la posibilidad de un traslado voluntario o una negociación, respaldando la tesis venezolana de una agresión externa y un secuestro, lo que profundiza la polarización geopolítica en torno a la crisis.
Hasta ahora, no ha habido una reacción oficial de Estados Unidos a las acusaciones de “terrorismo de Estado” formuladas por Irán.