En un reciente pronunciamiento, el presidente de Colombia, Gustavo Petro, dejó claro que no se contemplan importaciones de petróleo de Venezuela, a excepción de los crudos livianos originarios de las regiones de Apure y Barinas, que podrían ser refinados en Barrancabermeja, Santander. La afirmación se da en el contexto de un debate sobre los impactos ambientales del petróleo venezolano, que ha sido criticado por su alta intensidad de emisiones de CO2 equivalente.
En sus declaraciones, Petro se dirigió a las preocupaciones expresadas por el experto en energía y sostenibilidad, Camilo Prieto, quien advirtió sobre las implicaciones técnicas y ambientales de considerar el petróleo venezolano como una opción ante un posible déficit energético. “No estamos pensando traer petróleo de Venezuela, no se necesita”, afirmó el mandatario a través de su cuenta de X.
El viernes anterior, el ministro colombiano de Minas y Energía, Edwin Palma, llevó a cabo una reunión en Caracas con altos funcionarios venezolanos, incluyendo a la vicepresidenta Delcy Rodríguez y el presidente de Petróleos de Venezuela (Pdvsa), Héctor Obregón. Durante este encuentro, se discutieron oportunidades concretas para fortalecer la cooperación energética y la seguridad regional.
Petro destacó que Colombia ha estado reduciendo su demanda de combustibles importados como resultado de transformaciones en la matriz energética y de movilidad, así como por el aumento de aranceles a vehículos que utilizan hidrocarburos. “Estamos avanzando hacia una transición que reduzca la dependencia de combustibles fósiles”, subrayó.
Además, el presidente colombiano propuso un esquema de cooperación centrado en la transición energética, sugiriendo que Colombia podría asumir el rol de transportador de gas hacia el mercado internacional, siempre que Venezuela avance en su proceso de transformación energética. Este enfoque renovado resalta el compromiso de Colombia con un futuro más sostenible y la importancia de la colaboración regional en la búsqueda de energías limpias.