En el marco de la vigilia previa a la canonización de los primeros santos venezolanos, la vicepresidenta Delcy Rodríguez lideró este sábado la entrega de la Iglesia remodelada y de esculturas de José Gregorio Hernández y la Madre Carmen Rendiles en la plaza La Candelaria. El acto contó con la presencia del jefe de Gobierno de Caracas, Nahum Fernández, y el ministro de Obras Públicas.
Durante su discurso, Rodríguez destacó el compromiso del Ejecutivo nacional con la promoción de la fe y la cultura, revelando que el presidente Nicolás Maduro “ha entregado más de veinte obras en todo el país en honor a José Gregorio Hernández”, incluyendo espacios públicos, centros de salud y lugares de peregrinación.
Un santo patriota: el legado de José Gregorio Hernández
La vicepresidenta resaltó no solo la dimensión espiritual y científica del futuro santo, sino también su compromiso patriótico. “El doctor José Gregorio Hernández no solo fue un hombre de ciencia y de fe, también fue un soldado de su patria. En 1902, cuando fuerzas extranjeras amenazaron nuestro suelo, él se alistó como miliciano para defender a Venezuela. Ese mismo espíritu está hoy con nosotros: el del amor por la patria y la solidaridad”, afirmó Rodríguez.
Mensaje de unidad y protección espiritual
En el cierre de su intervención, la vicepresidenta hizo un llamado a la paz y la hermandad, instando a los venezolanos a mantener la oración y la fe como pilares de la convivencia nacional.
“Que la mano de nuestros santos se pose sobre Venezuela para curarla, sanarla y protegerla de cualquier demonio o amenaza. Que su santidad bendiga a nuestra patria y a su pueblo humilde. Hoy Venezuela entera está en oración, unida en la causa del bien, en el amor por Dios y por nuestra tierra”, expresó entre aplausos de los asistentes.
La jornada de vigilia se extendió durante toda la noche, con cantos, misas y actividades culturales, hasta el amanecer del domingo, cuando las campanas repicaron en señal de celebración por la canonización de José Gregorio Hernández y la Madre Carmen Rendiles, consolidando un hito histórico para la espiritualidad venezolana.