El conjunto parisino, tras cerrar a Chevalier, vuelve a pescar en el caladero de la liga francesa por tercer año seguido, debilitando al resto de equipos.
Durante una década, el PSG centró sus objetivos en el mercado en atraer a los mejores jugadores del mundo. Desde la llegada de Luis Enrique al banquillo, el club viró por completo su estrategia, centrándose en jugadores jóvenes con gran potencial, algunos de ellos en la liga francesa, competición conocida por formar a muy buenos proyectos y que tenía olvidada el conjunto parisino al haberse enfocado en estrellas mundiales que, sin embargo, no fueron sinónimo de éxito, al menos a nivel europeo.
Por tercer año consecutivo, el campeón de la Champions ha materializado una incorporación desde la liga francesa. Se trata de Lucas Chevalier, guardameta de 23 años del Lille, que aterriza por un montante de 55 millones de euros incluyendo los bonus. El cancerbero se encuadra dentro de la nueva estrategia cincelada por Luis Campos y Luis Enrique, que estriba en atraer a jóvenes talentos que estén ávidos de vestir la indumentaria “Rouge et Bleu” y que no titubeen ni un instante a la hora de jugar a las órdenes de Luis Enrique.
El PSG ha calcado el modelo que tanto éxito le dio al Bayern de Múnich durante muchos años. El club bávaro ayudó a muchos equipos de la Bundesliga mediante el pago de traspasos por sus mejores futbolistas, como en el caso del Dortmund cuando consiguió birlarle a Lewandowski y Götze. El espejo en el que se fija el club capitalino es su homólogo alemán, en una competición, la francesa, en la que no se pagan normalmente cantidades desorbitadas por talentos jóvenes que atesoran un alto potencial.
El epítome fue Barcola hace dos años. El PSG, tras varias semanas de duras negociaciones, consiguió hacerse con los servicios de una de las mayores promesas del fútbol francés. Pagó 50 millones de euros por el extremo, que en tiempo récord se convirtió en un baluarte para Luis Enrique, clave para disuadirle de que no fichara por otros equipos. La presencia del asturiano en las negociaciones es clave, ya que les ofrece garantías de juego si, por su parte, cumplen a rajatabla sus directrices.
Fuente: AS