En una contundente intervención durante el 80° período de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas, el embajador y representante permanente de Venezuela ante el organismo, Samuel Moncada, denunció este jueves que el gobierno de los Estados Unidos pretende “retroceder el reloj de la historia doscientos años para imponer una colonia en Venezuela”, calificando sus recientes declaraciones y amenazas como un “acto criminal”.
Moncada se refirió específicamente a las declaraciones del presidente estadounidense del pasado miércoles, en las que afirmó que las tierras y el petróleo venezolanos “le pertenecen” y amenazó con un bloqueo naval y aéreo ejecutado por “la armada más poderosa de la historia” si no se cumplían sus órdenes.
“El presidente de los Estados Unidos de América pretende regresar el reloj de la historia doscientos años para imponer una colonia en Venezuela”, afirmó el diplomático, añadiendo que “el flagelo del colonialismo está vivo y debe ser derrotado” con métodos sofisticados en la actualidad.
El embajador argumentó que dicha declaración estadounidense viola de manera grotesca todo el ordenamiento jurídico internacional: “No existe un instrumento jurídico que quede en pie frente a esta monstruosa declaración. La Carta de las Naciones Unidas, el derecho constitucional internacional, las resoluciones del Consejo de Seguridad y de la Asamblea General, la jurisprudencia de las cortes internacionales y la convención del derecho del mar, todos”, enumeró.
Moncada advirtió que Estados Unidos está imponiendo “el caos y la destrucción en las relaciones internacionales, del mismo modo en que lo hicieron los actores malignos previos a la Segunda Guerra Mundial”. Señaló que el colonialismo moderno opera mediante “la coerción económica y el abuso del poder estructural en las finanzas y comercios mundiales”, así como a través de “ilegales medidas coercitivas unilaterales” que constituyen un castigo colectivo.
Reafirmando la postura de Caracas, el representante venezolano aseguró que su país “defenderá su soberanía, integridad territorial e independencia en todos los campos necesarios” para preservar la paz y la seguridad nacional.
Finalizó su intervención subrayando la visión de un mundo libre de colonialismo, donde “todas las naciones, grandes o pequeñas, pueden elegir su propio camino sin miedo, coacción ni tutela”, y donde la independencia sea “una realidad vivida en soberanía política, económica y cultural”.