La campaña electoral en el convulso departamento del Cauca avanza entre un contexto de violencia y restricciones impuestas por grupos armados en la región. Con las elecciones legislativas programadas para el próximo 8 de marzo, la seguridad de los candidatos se ha convertido en una preocupación central.
Candidatos como Claudia Liliana Ruiz, quien busca representar a la subregión Alto Patía y Norte del Cauca, han vivido situaciones de riesgo extremo, incluyendo interceptaciones por grupos armados que les impiden transitar libremente por ciertas áreas. “Nos expresaron que no podíamos transitar estos territorios”, relató Ruiz, añadiendo que la intervención de la guardia indígena fue crucial para continuar su campaña.
La violencia en el Cauca, donde operan las disidencias de las FARC y el Ejército de Liberación Nacional (ELN), ha marcado el pulso de esta campaña. La ONU reportó en 2025 un total de 18 asesinatos y 126 ataques y amenazas contra líderes políticos en Colombia. La propia Ruiz ha denunciado el aumento de las amenazas a medida que avanza el proceso electoral.
Esneyder Gómez Salamanca, un candidato indígena del pueblo nasa, también se ha visto afectado por la violencia, recordando un incidente en el que su vehículo fue impactado por un disparo. “Convivir con actores armados en el territorio es una cuestión compleja, pero es un trabajo comunitario”, afirmó Gómez, quien destaca la importancia de la guardia indígena para su seguridad.
En un intento por desescalar la situación, el ELN anunció este domingo un cese al fuego unilateral que tendrá lugar del 7 al 10 de marzo, coincidiendo con las elecciones legislativas. “El Ejército de Liberación Nacional envía al pueblo colombiano un mensaje claro de respeto al libre derecho al voto”, señala el comunicado de la guerrilla.
Las elecciones legislativas del 8 de marzo son el preludio de las presidenciales que se celebrarán el 31 de mayo y, de ser necesario, una segunda vuelta el 21 de junio. Sin embargo, el camino para los candidatos en el Cauca está lleno de obstáculos, desde amenazas hasta la necesidad de un acompañamiento constante por parte de las comunidades para garantizar su seguridad.