En una de sus intervenciones más contundentes hasta la fecha, el Papa León XIV ha lanzado duras críticas contra la administración del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, por su política de deportación masiva de migrantes y por los recientes bombardeos estadounidenses contra barcos venezolanos en el Caribe.
Desde su residencia en Castel Gandolfo, el Pontífice se dirigió directamente a las cámaras de televisión y afirmó que hay personas que han vivido en Estados Unidos “durante años y años sin causar problemas” y que se han visto “profundamente afectadas” por las políticas del gobierno republicano. En un claro mensaje en inglés dirigido al pueblo estadounidense, recordó la enseñanza católica de que todos los cristianos serán juzgados por cómo acogieron al “extranjero”.
Expertos en la materia, como el historiador católico Austen Ivereigh, señalaron a la BBC la claridad de la referencia del Papa a las redadas del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), calificando sus declaraciones de “muy contundentes”.
Aunque en un principio mostró cautela en temas geopolíticos tras su elección en mayo, el Papa León XIV ha ido adoptando un tono cada vez más firme. El mes pasado, calificó de “inhumana” la represión migratoria liderada por Trump, lo que ha sorprendido a los católicos conservadores de Estados Unidos que inicialmente celebraron la elección del primer Papa nacido en ese país.
Según Ivereigh, estos sectores “se están dando cuenta de que León XIV no va a cambiar las enseñanzas de la Iglesia por ellos”, y aunque su estilo es diferente al de su predecesor, el Papa Francisco, las enseñanzas y prioridades son las mismas, representando “en gran medida una continuación”.
Nacido en Chicago como Robert Prevost, el Papa León XIV pasó gran parte de su vida como misionero en Perú, una experiencia que, según la profesora Anna Rowlands de la Universidad de Durham, ha influido profundamente en su enfoque hacia la migración. “Él mismo ha sido acogido como migrante. En realidad, era un obispo migrante”, afirmó.
En su primer documento importante, publicado el mes pasado, el Pontífice dejó claro que la pobreza y la migración seguirán siendo centrales en su papado. Durante una reciente reunión con obispos estadounidenses en el Vaticano, reforzó este mensaje y abordó la situación de los centros de detención de migrantes, donde, según informes, se ha prohibido a los detenidos recibir la comunión.
“Sin duda, invitaría a las autoridades a permitir que los trabajadores pastorales atiendan las necesidades de esas personas”, declaró el Papa, subrayando la importancia de garantizar los derechos de las familias y sus necesidades espirituales.
Preocupación por la tensión en Venezuela
Respecto a los ataques estadounidenses contra barcos venezolanos sospechosos de transportar drogas, el Papa León XIV advirtió que estas acciones aumentan la tensión en la región. “Creo que con la violencia no ganaremos”, afirmó en italiano, abogando por el diálogo y la calma.
Cuestionó además el despliegue de buques de la Marina estadounidense cerca de Venezuela, sugiriendo que esta medida no contribuye a “defender la paz”.
Seis meses después de su elección, los contornos del papado de León XIV se perfilan con mayor claridad. Su costumbre de comparecer ante los medios en Castel Gandolfo, una práctica abandonada por su predecesor, ha introducido un nuevo nivel de transparencia en el Vaticano.
Como señaló Ivereigh, cuando el Papa se expresa de forma tan directa, “ejerce presión sobre la administración estadounidense, especialmente sobre aquellos que se identifican como católicos”. Hasta ahora, León XIV había evitado verse envuelto en la maquinaria de Trump, pero sus recientes declaraciones sugieren que podría estar asumiendo ese riesgo.