El expríncipe Andrés Mountbatten-Windsor, hermano del rey Carlos III y exduque de York, ha sido puesto en libertad bajo investigación tras casi 11 horas de detención por sospecha de mala conducta en cargo público en relación con el escándalo del caso Epstein. La Policía del Valle del Támesis, encargada de la investigación, confirmó la liberación del hombre de “alrededor de sesenta años”, sin mencionarlo explícitamente. Sin embargo, fuentes y fotografías lo identifican como el hijo de la difunta reina Isabel II.
Andrés, quien cumplió 66 años el día de su arresto, fue detenido en su residencia en Sandringham, y posteriormente interrogado en una estación de policía en Aylsham, Norfolk. La fotografía tomada al salir del recinto muestra un semblante preocupado, confirmando la tensión y el impacto emocional del arresto.
La investigación, que continúa en varias propiedades de la región de Berkshire, se centra en la posible conexión del expríncipe con los ‘Papeles de Epstein’, un escándalo que ha sacudido a la familia real británica. El rey Carlos III expresó su profunda preocupación por la situación de su hermano, defendiendo al mismo tiempo que “la ley debe seguir su curso”.
Los ‘Papeles de Epstein’ han suscitado un interés renovado en el tráfico de menores, siendo una de las acusaciones más graves la de Virginia Giuffre, quien alegó haber sido forzada a mantener relaciones sexuales con Andrés cuando era menor de edad. Aunque el expríncipe ha negado consistentemente estas acusaciones, su arresto marca un hito histórico al convertirse en el primer miembro de alto rango de la familia real británica en enfrentar una detención formal.
La situación de Andrés representa un capítulo más en un extenso repertorio de controversias, distanciándose cada vez más de la imagen de héroe de guerra que alguna vez tuvo. Este escándalo promete ser un punto decisivo en la historia de la monarquía británica, planteando serias dudas sobre su futuro y el de la institución que representa.