En un acontecimiento inesperado, el general Francis L. Donovan, comandante del Comando Sur de EE.UU., aterrizó en Caracas el pasado Miércoles de Ceniza, generando una ola de reacciones en el ámbito político y diplomático. Esta visita se produce una semana después de la llegada del secretario de Energía, Chris Wright, y ha sido descrita como “otro día histórico” por la Embajada de Estados Unidos en Venezuela.
Durante su estancia, el general Donovan se reunió con su equipo de la Fuerza Conjunta, así como con autoridades gubernamentales interinas, con el propósito de evaluar la seguridad en el país y garantizar la implementación de la hoja de ruta diseñada por la administración Trump. Esta estrategia, que plantea un proceso de tres fases, incluye: estabilización, crecimiento y reconciliación, con la meta final de lograr una transición democrática en Venezuela.
Hasta el momento, el país se encuentra en la etapa de estabilización, con proyecciones de que todo el proceso podría extenderse hasta aproximadamente dos años. La Embajada de EE.UU., liderada por la encargada de negocios Laura Dogu, ha enfatizado la importancia de este plan para alinear a Venezuela con los intereses y objetivos de Estados Unidos.
Cabe señalar que esta visita se produce en un contexto de mayores tensiones políticas. Recientemente se conoció que el Comando Sur desplegó 150 aviones y varias unidades de los Delta Force con el objetivo de llevar a cabo una operación que culminó con la muerte de un centenar de militares, entre ellos 32 escoltas cubanos, y tres civiles, en un intento fallido de capturar al presidente Nicolás Maduro.
La comunidad internacional observa con atención los acontecimientos en Venezuela y las implicaciones que estas acciones militares y diplomáticas puedan tener en la estabilidad regional.