El Gobierno de Costa Rica ha tomado la decisiva medida de cerrar su embajada en Cuba, citando una creciente preocupación por la situación de los derechos humanos en la isla y el aumento de la represión contra sus ciudadanos. En una conferencia de prensa celebrada este miércoles, el canciller costarricense Arnoldo André Tinoco anunció que, además del cierre, se solicitó a la Cancillería de Cuba la retirada de su personal diplomático de la embajada en San José, manteniendo solo a los funcionarios consulares.
André enfatizó que esta decisión es un reflejo de la “profunda preocupación” del país por el persistente deterioro en los derechos fundamentales de los cubanos y el alarmante incremento de actos de represión hacia activistas y opositores. El canciller recordó que la embajada costarricense en La Habana no cuenta con personal diplomático desde el 5 de febrero, y describió el cierre como una “señal firme” de la necesidad de cambios significativos en la isla que permitan la normalización de las relaciones diplomáticas.
En una declaración contundente, el presidente Rodrigo Chaves manifestó que el Gobierno de Costa Rica no reconoce la legitimidad del régimen cubano, argumentando que desde 1959, este ha mantenido un control opresivo, impidiendo el desarrollo y bienestar de su pueblo. Chaves advirtió que el modelo comunista ha fracasado y que solo la libertad puede conducir al progreso.
Por su parte, Cuba reaccionó rápidamente a esta decisión, con el presidente Miguel Díaz-Canel describiéndola como un “acto inamistoso” y una decisión “unilateral” sin justificación. El mandatario cubano acusó a Costa Rica de ceder a presiones externas, particularmente del gobierno de Estados Unidos, y reafirmó que tales intentos no podrán romper los lazos históricos entre ambas naciones.
El Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba también condenó la solicitud de retiro de su personal diplomático, calificándola de infundada y un reflejo de la alineación de Costa Rica con la política estadounidense contra la isla. La Cancillería cubana aseguró que tales acciones no distanciarán a los pueblos de Cuba y Costa Rica, que comparten una rica historia de lazos culturales y de independencia.
El cierre de la embajada en Cuba marca un nuevo giro en las relaciones diplomáticas entre ambos países y resalta la creciente preocupación internacional sobre la situación de los derechos humanos en la isla.